Por: Jorge Oller.   14 agosto

Vivir en estado de creatividad es un acto de valentía. Reservado para la humanidad entera, es un lugar habitado por pocas personas porque el atrevimiento provoca vértigo. Con moscas en el estómago, sin embargo, son solo algunos quienes se animan a buscarla.

Yo he descubierto que una de mis pasiones es la creatividad. Tanto en los negocios como en la familia, en la iglesia como en la fotografía, en la redacción como en el estudio, en el caminar como en el cohabitar.

La creatividad es oxígeno para el asombro. Cuando descubro y exploro encuentro pistas que puedo conectar de una forma fresca y feliz. Desde lo más profundo de los no negociables y los valores más protegidos, hasta las rupturas explosivas y las rutas sin recorrer, con nuestra imaginación podremos vivirla.

Como es una verdad relativa también, para llegar allá tendremos que pasar por aquí. ¿Querés ser creativo? ¿Querés ser creativa? ¡Viví creativo! ¡Viví creativa! Desde un gesto en tu rostro hasta una transformación personal, la creatividad es una invitación en cada instante de nuestras vidas.

Reconozco que no deseo creatividad del piloto en mi próximo vuelo a Costa Rica, tanto porque escribo desde Londres como porque prefiero que siga su rutina, protocolo y cada paso establecido. Si fuera a estar en un quirófano pronto, tal vez preferiría que cada movimiento esté establecido por un gobierno médico que dicta cada instancia. Sin embargo, ¿dónde estarían la aviación o la medicina sin creatividad?

Creatividad es liberar el potencial de tu imaginación. Theodore Levitt lo dijo muy bien: “No hace falta creatividad para las ideas, sino innovación para concretarlas”. Poner las ideas a trabajar es definitivamente crucial y necesario. Es hacer lo que se sueña y no solo soñar donde se hace la diferencia.

En mi caso, he descubierto que soy absolutamente incapaz sin inspiración. Por esto, procuro estimular la creatividad en mi vida a través de personas inspiradoras. Alimento mi búsqueda a través de eventos inspiradores, libros inspiradores, películas inspiradoras, decisiones inspiradoras, abrazos inspiradores. Por esto, entre muchos otros botones, cuando siento esa frecuente aridez mental, hago un par de clics al Spotify, subo el volumen, bailo solo y sonrío sin razón aparente.

En tu próxima presentación, cuando escribás tu próximo ensayo, tarea, examen o propuesta, en esa próxima conversación o llamada, te prometo que inyectarle a tu día una buena dosis de creatividad hará una diferencia significativa. Advertencia: tendrás que conciliarte con su natural rebeldía, su deseo de romper el estatus quo y aceptar su provocación para darle una bienvenida.

Hoy te quiero dejar con esta única idea: abrazá la creatividad y hacela tuya. No hay programas, recetas ni fórmula alguna, pues la creatividad es personal y es libertad. Y como la inspiración es una buena compañía, acá te dejo con un par de Grand Prix del año en el Cannes Lions International Festival of Creativity.

De Havas Australia, una idea que podría adaptarse en Costa Rica: PALAU PLEDGE.

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Del Ministerio de Comunicaciones y Tecnología de Colombia, por MullenLowe SSP3.

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Te lo prometo: la creatividad es encender turbinas y ponerle turbo a la vida. Se creativo. Viví creativa. ¡Al carajo con el convencionalismo! ¡Que se jodan los aburridos!

¡Salud!