Por: Jorge Oller.   23 enero

En el minuto 95 del partido, Bryan Ruiz hizo el centro magistral. El gigante Kendall Waston, impuso su talento y estatura, cabeceó un golazo y nos clasificó a Rusia. El narrador de Teletica emocionado gritaba: ”¡El Mundial! ¡El Mundial! ¡El Mundial!”, mientras que el estadio se desbordaba en emoción hilarante, aplausos a reventar y abrazos enardecidos. El país entero entró en euforia de victoria y celebración.

Kéndall Waston celebró con euforia el empate de la Sele ante Honduras en San Pedro Sula.

Se concluyó el año en una gran empresa. Se lograron los resultados y se organizó un sencillo reconocimiento en la sala de reuniones. El equipo gerencial, entre bocadillos y una copa de vino, escuchó palabras de felicitación y recibieron el bono comprometido por las metas alcanzadas. La empresa celebró el éxito y lo reconoció.

Christian Massey terminó recientemente el rali Dakar y logró su misión: terminar. No tuvo importancia el lugar sino el logro de su objetivo personal, por lo que celebró grandemente. Un niño en casa lleva una buena nota y sus padres le felicitan, celebrando su logro académico.

Se gana una elección y se abraza en celebración. Se descubre una solución para la humanidad y se celebra con un Nobel. Creativos en Melbourne logran la campaña más premiada de la historia y celebran con Leones en Cannes. Leonardo Di Caprio logra su primer Oscar a Mejor Actor y aplaudimos en celebración a su mérito. Una maratonista desconocida logra su meta personal y celebra su medalla.

La celebración es masivamente importante en nuestras vidas. Celebrar es transformar. Celebrar es provocar. Celebrar es encender. Celebrar es agradecer. Celebrar es reconocer. Celebrar es generosidad. Celebrar es humildad. Celebrar es fundamental.

Sea con una palmada en el hombro, una felicitación por mail a toda la institución, un carnaval o una expresión de satisfacción asintiendo con la cabeza y ojos brillantes en reconocimiento. ”¡Te felicito hija!” es una forma de celebración. “Gracias abuelo por acompañarme” son palabras de celebración.

En su casa, en su organización, en su compañía o en su equipo, en su tribu o en su club, ¡celebre todo lo que usted desee que se repita! Celebre el esfuerzo, celebre el fracaso cuando se convierte en aprendizaje, celebre el logro, celebre la buena actitud, celebre la inclusión, celebre su fe, celebre las diferencias, celebre el respeto, celebre la apertura, celebre el talento, celebre los valores y celebre más.

¡Lo que se celebra se repite!