AFP. 23 enero
Esta foto muestra algunas de las pastillas de libre venta en Estados Unidos que pueden generar adicción. (AP Photo/Patrick Sison, Archivo)
Esta foto muestra algunas de las pastillas de libre venta en Estados Unidos que pueden generar adicción. (AP Photo/Patrick Sison, Archivo)

Nueva York. AFP. Los gigantes farmacéuticos reciben cada vez más denuncias por su rol en la epidemia de opiáceos que golpea a Estados Unidos: Nueva York envió a varias empresas a la Justicia este martes. Por otra parte, la famosa fotógrafa Nan Goldin lanzó una campaña contra Purdue Pharma.

Con una denuncia presentada ante la Corte Suprema de Nueva York, la ciudad reclamó a las empresas Purdue Pharma, Teva, Cephalon, Johnson&Johnson y Janssen, “medio millón de dólares” para ayudar a financiar la lucha contra esta epidemia provocada por el abuso de medicamentos analgésicos de receta médica.

Nueva York se suma así a las acciones de varias centenas de jurisdicciones (estados, ciudades, condados) que estiman que "es tiempo que esas empresas sean consideradas responsables de este flagelo y que ayuden a salvar vidas”, dijo el alcalde Bill de Blasio en un comunicado.

La tasa de mortalidad por sobredosis en Nueva York se duplicó entre 2010 y 2016. La epidemia deja más víctimas que los accidentes de autos y homicidios juntos, añadió el alcalde.

En 2016 el país registró 63.600 muertes por sobredosis, según las últimas estadísticas de los Centros para el Control y Prevención de enfermedades (CDC, por su sigla en inglés).

La tasa de mortalidad por sobredosis, que contribuyó a reducir la esperanza de vida estadounidense entre 2015 y 2016, llegó a 19,8 por cada 100.000 personas en 2016, lo que representa un aumento de más de 20% con respecto a 2015 (16,3 cada 100.000) y es tres veces mayor a la tasa de 1999.

Tras haber estado al borde de la muerte por la adicción a los opiáceos, la famosa fotógrafa estadounidense Goldin acaba de lanzar una campaña para denunciar a la industria farmacéutica y especialmente al gigante Purdue Pharma.

Nan Goldin, de 64 años, creó una petición denunciando el papel del grupo farmacéutico Purdue Pharma y sus dueños en la promoción del medicamento analgésico más vendido del mundo, el OxyContin.

Este medicamento le fue recetado en 2014 mientras vivía en Berlín, y Goldin cayó en la adicción, de la que solo logró salir hace unos meses.

"Sobreviví a la crisis de los opiáceos. Casi me quedo ahí", escribió Nan Goldin en la carta que acompaña una petición denunciando a la compañía Purdue Pharma en Change.org, firmada ya por más de 6.000 personas.

Terminado el tratamiento, la fotógrafa hizo una investigación y descubrió que la familia Sackler, cuyo nombre conocía de museos y galerías de arte, es responsable de esta epidemia.

La fotógrafa explicó que formó un grupo, PAIN (Prescription Addiction Intervention Now, y también significa “dolor”), con el objetivo de que la familia Sackler y Purdue Pharma financien programas de tratamiento y prevención, pero también pongan en marcha un plan para limitar su prescripción por parte de los médicos y dar a conocer los peligros de estas drogas.

A través de Twitter y bajo el hashtag #ShameOnSackler, Goldin instó a museos y universidades que se benefician de las donaciones de la familia Sackler -entre ellos el Museo Metropolitano de Nueva York, el Guggenheim, o Harvard- a "rechazar (sus) futuras donaciones".

"La mayoría de las personas de mi entorno han muerto de sida, y no puedo ser testigo de la muerte de una nueva generación", escribió recientemente la artista en el sitio especializado ArtForum.

Purdue Pharma reaccionó a través de una carta abierta en su página web en la que asegura que están actuando contra la epidemia.

“Nuestra industria y nuestra compañía ya están tomando y seguirán tomando medidas significativas para reducir el abuso de opiáceos”, señaló la empresa, que afirmó además que apoya las iniciativas para educar a los médicos y que trabaja en el desarrollo de analgésicos no opioides.

En cuanto a la familia Sackler, la hija del fundador, Elizabeth Sackler, manifestó su “disgusto” por el papel de Purdue Pharma en la crisis de los opiáceos y dijo “admirar la determinación de Nan Goldin para actuar”, en un comunicado en el New York Times.

Además de los fabricantes y distribuidores, los médicos que recetan ilegalmente opiáceos se encuentran también en la mira de la justicia estadounidense, con denuncias cada vez más frecuentes.