Bienestar

Pandemia agudiza relación tóxica que sufren los adolescentes con la comida

El estrés, la ansiedad y la situación económica familiar desencadenan en trastornos de conducta alimentaria

La emergencia nacional que enfrenta el país altera la rutina de alimentación de los miembros de la familia, y más aún de los adolescentes que se ven en medio de una relación tóxica con la comida.

El aislamiento, la falta de dinero y la ansiedad por enfermar e incluso morir por covid-19, entre otros motivos tienen el poder de desencadenar trastornos alimentarios o agudizarlos en quienes ya lo padecen, señala el psicólogo Manuel Guzmán de SERVISALUD, centro integral privado.

Agrega que en los últimos meses ha visto un incremento en la consulta de adolescentes que buscan la forma de alejarse de esa relación tóxica que tienen con los alimentos con el apoyo de un profesional en psicología.

Los trastornos alimentarios son una alteración persistente en el comportamiento y en la forma de alimentarse los jóvenes. Situación que afecta su condición física, la cual se va deteriorando poco a poco, y por ello es necesario su abordaje inmediato, afirma el psicólogo de SERVISALUD.

Los tres trastornos alimentarios que pueden desarrollar los adolescentes son: atracones, bulimia y anorexia.

Se entiende por atracón cuando se consumen grandes cantidades de alimentos en un corto tiempo, y sin control.

Las personas con bulimia también sufren atracones, pero luego vomitan o usan laxantes para eliminar la comida del cuerpo.

Diferente es la vivencia de los que padecen anorexia porque están obsesionados con ser delgados.

Cualquiera que sea el trastorno es vital su diagnóstico oportuno, insiste Guzmán, psicólogo de SERVISALUD.

Una tarea nada sencilla, pues la mayoría de las veces el paciente hace lo posible para ocultar su condición.

A continuación, algunos de esos indicios y síntomas que encenderán las alertas:

  • Atracones: comen en grandes cantidades sin tener hambre, ocultan comida, comen solos, están disgustados, deprimidos o culpables luego de alimentarse.
  • Bulimia: sacan a escondidas los recipientes vacíos de comida y los alimentos; ayunan, omiten los tiempos de comida o comen solo pequeñas porciones. Se ejercitan en exceso.
  • Anorexia: tienen la sensación de sobrepeso, aunque están muy delgados, sienten frío y usan ropa holgada para ocultar la pérdida de peso.

Es importante que una vez que se identifica alguna irregularidad en el comportamiento del menor hay que reportarlo al médico.

“Los padres deben ser guiados para que puedan brindar a los adolescentes seguridad y que entiendan que tendrán apoyo familiar durante el tratamiento de un trastorno alimentario. Si los jóvenes se sienten aceptados será más sencillo que aprendan nuevos hábitos saludables”, resalta Guzmán.

Guzmán añade que es probable que el adolescente niegue que tiene un problema, pero a pesar de ello los padres deben estar a su lado, dar ejemplo con sus propios hábitos de alimentación y evitar cuestionar su comportamiento.

El tratamiento para ayudar a los jóvenes consiste en ofrecerle las herramientas para desarrollar una actitud positiva y adecuada hacia la comida.

Es un proceso lento, pero es posible que reconstruya su autoestima y empiece a enfocarse en sus intereses mediante la psicoterapia, afirma Guzmán.

Neyssa Calvo

Neyssa Calvo

Es bachiller en Relaciones Públicas y egresada de la carrera de Periodismo de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA).