2 abril, 2012

El 27 de marzo pasado, la Dra. Libia Herrero, vicerrectora de Docencia de la Universidad de Costa Rica (UCR), renunció a su cargo. La razón por la cual presentó su dimisión se relaciona con un proceso que, pese a su extraordinaria importancia para la educación costarricense, ha sido poco conocido por la opinión pública.

Mediante la resolución VD-R-8782-2012, del 23 de febrero del presente año, la Dra. Herrero dispuso crear 12 carreras nuevas, cuyo propósito es formar profesores de secundaria en las distintas áreas del conocimiento y las artes.

La administración de estas carreras ya no estaría bajo el dominio de la Escuela de Formación Docente de la Facultad de Educación, sino de un Consejo Asesor de Carreras Interdisciplinarias, integrado por los directores de todas las unidades académicas participantes.

Este Consejo, con predominio de especialistas en las diversas ciencias y artes, sería el encargado de establecer los “...criterios y lineamientos conceptuales de carácter filosófico, pedagógico, científico-tecnológico, político, intercultural y social para el diseño, desarrollo permanente y evaluación de las carreras interdisciplinarias”.

Con esta resolución, la formación de los profesores de secundaria podría ser reorientada en un sentido que reforzaría la preparación académica especializada de dichos docentes. A la vez, esa formación sería objeto de una evaluación sistemática, lo que favorecería la debida actualización de los planes de estudio.

Finalmente, la resolución de Herrero permitiría replantear las actuales “Licenciaturas en la Enseñanza de...”, carreras que, en las últimas décadas, han sustituido o desplazado a las Licenciaturas en disciplinas específicas, con el deterioro correspondiente en la formación académica especializada de los licenciados en la enseñanza.

La renuncia de la Dra. Herrero se produjo como respuesta a la resolución R-1709-2012, mediante la cual la rectora de la UCR, Dra. Yamileth González, dispuso suspender temporalmente la entrada en vigencia de lo acordado por la Dra. Herrero. La rectora González, en un comunicado distribuido el 27 de marzo, expresó que, aunque “'no duda de la importancia de esta resolución [la de Herrero], que crea y desarrolla las carreras interdisciplinarias en la Enseñanza para la Educación Secundaria, resolvió [suspenderla]' para conocer múltiples recursos presentados en su contra y de esa manera evitar daños de difícil o imposible reparación. La suspensión del acto administrativo busca, además, que los alcances de la Resolución N° VD-R-8782-2012 puedan analizarse en un contexto más favorable para todas las partes. Con ese fin la Oficina Jurídica realiza un estudio exhaustivo de los recursos presentados por autoridades, docentes y estudiantes, para determinar de esa manera la conformidad del contenido de la Resolución con el Estatuto Orgánico y demás normas institucionales”.

De lo expuesto por la rectora González, se colige la enorme presión institucional que han ejercido quienes se oponen a lo dispuesto por la Dra. Herrero.

No era para menos: la resolución de Herrero, por vez primera en más de cincuenta años, ha desafiado de manera directa el predominio de la Facultad de Educación de la UCR en la formación de profesores de secundaria.

Ciertamente, la resolución de Herrero, por sí sola, no garantiza que se produzca un mejoramiento en la calidad de la formación de profesores de secundaria, pero abre decisivos espacios para el cambio y crea oportunidades reales para la mejora.

Dada la importancia que este asunto tiene para la sociedad costarricense, es conveniente que la opinión pública y los medios de comunicación colectiva le den el seguimiento que merece.

La resolución de Herrero debe ser conocida, discutida y, si cabe, modificada, en el sentido de reforzar su orientación original: mejorar la preparación de los docentes de secundaria.

Por la extraordinaria relevancia de este asunto, sería conveniente que otras instancias, aparte de la Oficina Jurídica de la UCR, lo conozcan y se refieran al respecto. Tanto el Colegio de Abogados como la Defensoría de los Habitantes podrían hacerle un servicio de inestimable valor a la sociedad costarricense al pronunciarse sobre los fundamentos jurídicos de la resolución de Herrero.

Tal vez sea esperar demasiado que los actuales candidatos a la Rectoría de la UCR se pronuncien de manera clara y directa acerca de si apoyan o no apoyan la resolución de Herrero. ¿Estarán dispuestos a arriesgar votos con tal de asumir una posición definida en un asunto de tantísima importancia para la educación nacional?