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Muere rehén estadounidense durante operación militar de rescate en Filipinas

Zamboanga (Filipinas). El estadounidense Martin Burnham, secuestrado por Abu Sayyaf desde hace más de un año, y la enfermera filipina Deborah Yap, murieron hoy durante una ofensiva del Ejército lanzada para liberar a los rehenes y en la que también resultó herida Gracia, la esposa de Martin.

El choque armado, que se prolongó durante varias horas, tuvo lugar en la aldea de Siraway, en la provincia de Zamboanga (890 kilómetros al sur de Manila), cuando un comando especial del Ejército localizó al grupo de guerrilleros que custodiaba a los cautivos.

El enfrentamiento se saldó con la muerte de Martin Burnham y de Yap, mientras que Gracia Burhnam, que fue hospitalizada en el hospital militar de Zamboanga, se encuentra actualmente fuera de peligro tras recibir un impacto de bala en su pierna derecha.

Además, murieron siete soldados y cuatro guerrilleros, aunque, entrada la noche, el Ejército continuaba la persecución de los rebeldes supuestamente capitaneados por Abu Sabaya, uno de los líderes de Abu Sayyaf.

El subjefe del Ejército filipino, general Narciso Abaya, reconoció que la operación de rescate estaba planificada dado que habían recibido informaciones de que los rehenes habían sido trasladados a Zamboanga desde la isla de Basilan, el baluarte de Abu Sayyaf y donde hasta ahora se creía que permanecían los cautivos.

"No fue un encuentro casual, estaba planeado para rescatar a los rehenes y acabar con los rebeldes", señaló Abaya a la televisión local.

El militar añadió que "ahora que hemos recuperado los cuerpos de las víctimas continuaremos con la segunda parte de la misión para destruir a Abu Sayyaf".

En contraste con estas declaraciones, el coronel filipino Renato Padua, involucrado en la operación de rescate, indicó que los integrantes de la guerrilla islámica dieron muerte a los rehenes en cuanto se dieron cuenta de que estaban rodeados.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Roy Cimatu, quien se lamentó de la pérdida de estas vidas, manifestó que el Ejército perseguirá a los rebeldes "donde quiera que estén".

A su vez, la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, que manifestó su tristeza por la muerte de los cautivos, aclaró en un comunicado que las tropas estadounidenses desplegadas en el sur del país no participaron en la operación.

La jefa del Estado añadió que un avión militar de EEUU ha sido enviado a Zamboanga para trasladar el cuerpo de Burnham a su país natal.

La pesadilla de los Burhnam, un matrimonio de misioneros de Kansas que vivía desde hacía 15 años en el país asiático, comenzó el 27 de mayo de 2001 cuando fueron secuestrados junto a una veintena de personas por un comando de Abu Sayyaf en un centro turístico de la isla de Palawan (suroeste del país), donde disfrutaban de unas vacaciones.

Los cautivos fueron posteriormente trasladados a Basilan, 910 kilómetros al sur de Manila, donde tras el asalto a un hospital añadieron a su lista de cautivos a la enfermera Deborah Yap.

Entre los cautivos se encontraba también el empresario peruano-estadounidense Guillermo Sobero, quien fue decapitado por la guerrilla el 12 de junio del año pasado, sólo unos días después de su captura y con motivo del Día de la Independencia de Filipinas.

Desde el pasado mes de enero, la ofensiva del Ejército contaba con la ayuda de un millar de soldados estadounidenses que fueron desplegados a Mindanao para ayudar a los militares filipinos en las tareas de rescate de los rehenes.

Washington, que relaciona a los integristas de Abu Sayyaf con la red Al Qaeda, del disidente saudí Osama Bin Laden, justificó el despliegue como la segunda parte de la guerra contra el terrorismo tras la caída del régimen talibán.

Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.