Sismólogo costarricense relata a La Nación sus experiencias en la Antártida, donde lleva a cabo una investigación científica

Por: Michelle Soto, Gloriana Corrales 17 enero, 2013

San José (Redacción). Intentar dormir cuando el reloj indica que ya es de noche, pero que la luz del sol no deje de brillar, podría ser la pesadilla de más de uno, incluido el sismólogo Marino Protti, quien lucha por ajustarse al exotismo de la Antártida.

El científico costarricense emprendió una expedición al extremo sur del planeta con el objetivo de instalar 20 estaciones sismológicas (17 en superficie y tres en un pozo de 800 metros) para medir el desplazamiento del glacial y los sismos que se producen por ese movimiento.

“Como al principio me costaba dormir con tanta luz, yo creí que no iba nunca a poder dormir; pero uno no solo se acostumbra, sino que contra el cansancio no hay mejor medicina que dormir y nuestro cuerpo lo sabe”, afirmó el sismólogo.

Protti respondió una serie de preguntas enviadas por los lectores de La Nación . Una de las principales inquietudes de los ticos es cómo hace para bañarse en medio del frío imperante en la Antártida.

Según explicó, en el laboratorio de McMurdo y en los campamentos fijos hay duchas con agua caliente e incluso los pisos tienen calefacción. El problema surge cuando debe acampar fuera de las estaciones, pues depende de las toallas húmedas para el aseo personal.

En las últimas 48 horas, las temperaturas del continente del hielo han oscilado entre los 3° y -3° Celsius. Sin embargo, durante el verano la temperatura en algunas zonas puede descender hasta -30° Celsius.

Aparte de la oscuridad de la noche, Protti confiesa que extraña el café de su país. No llevó provisiones porque creyó que tendría que prepararlo en el comedor de McMurdo, donde hubiera tenido que compartirlo con cerca de 1.000 funcionarios.

“Ahora sé que cada laboratorio tiene su percolador y algunas (como Unavco) tienen máquina de café expresso. Si algún día volviera o si alguno de ustedes tiene la oportunidad de venir por acá, el café de Costa Rica sería obligatorio”, comentó.

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