18 junio, 2012
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Animaciones para juegos, diseño de personajes e historietas, efectos visuales para películas y hasta la elaboración de series, son áreas en las que los animadores costarricenses tienen la posibilidad de aumentar su presencia en el mercado internacional.

Un reciente estudio de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) concluye que el país tiene mano de obra altamente calificada para ganar más espacios en estas vertientes de la animación en países como Estados Unidos y Canadá, y en algunos de Europa.

Dicho trabajo –elaborado por el analista económico Michael Chacón– caracterizó el mercado costarricense de producción y halló los puntos débiles de la animación digital en el país.

Entre los hallazgos de Chacón, sobresale la baja cantidad de estudios de animación, aunque los pocos que hay tienen la calidad necesaria para competir en el mercado internacional.

Tambien existe mano de obra capacitada para adaptarse a los requerimientos de los clientes externos. Sumado a esto, el país está geográficamente cerca del principal mercado en esta industria (Estados Unidos), lo cual le otorga una ventaja comparativa y competitiva frente a países como Colombia, Argentina y Brasil.

El sector nacional está integrado actualmente por Quinema Animation Studio, Marte Studio, Studio Flex, Morpho Animation Studio, Space Dog Animation Studio y Figueroa Producciones, en lo que se conoce como el Costa Rica Animation Holding.

Proyección. Oliver Zúñiga, presidente del conglomerado, reconoció el enorme potencial que existe para el sector en las áreas de series, juegos y efectos visuales.

Este grupo genera 150 empleos directos entre artistas y técnicos.

Prueba de su trabajo es el que la firma Marte Studio realizó en efectos visuales para la película Del amor y otros demonios con la creación de eclipses.

Los efectos especiales tienen que ver también con la creación de paisajes ficticios como bosques con castillos y dragones, dijo Zúñiga.

Si se trata de las series, Flex Studio logró colocar material en India, Irlanda, Estados Unidos y Canadá, aunque no de manera directa, sino por encargo de un tercero.

“El reto es generar contenidos propios y colocarlos en mercados externos”, dijo Osvaldo Sequeira, de Flex Studio.

A pesar de las bondades de la mano de obra local y las ventajas del sector en su conjunto, Sequeira enfatizó la necesidad de que el país no se convierta en una maquila de productos animados, como ocurre en China e India.

En estos países se encuentran identificados decenas de estudios cuyos trabajos se venden a precios mucho más bajos que los elaborados en Occidente.

“Tenemos que reforzar la estrategia de seguir ofreciendo productos de altísima calidad, con creatividad y talento, como los que tenemos”, dijo Chacón, de Procomer.

Zúñiga también comentó sobre la importancia de generar nueva mano de obra que, eventualmente, podría integrarse al sector.

Uno de estos nuevos semilleros se ubica en Patarrá de Desamparados, en el llamado parque La Libertad, en una propiedad que anteriormente perteneció a Productos de Concreto y hoy está en manos del Ministerio de Cultura.

Se trata del Centro de Tecnologías y Artes Visuales (Cetav), que da cabida a 17 jóvenes de escasos recursos, los cuales –con ayuda estatal– estudian animación con la más avanzada tecnología, comentó su responsable, la productora audiovisual Laura Pacheco.

El objetivo es que este grupo se gradúe en el 2013.