13 septiembre, 2010
 La agrupación Son de Tikizia tuvo que realizar la prueba de sonido delante del público que los esperaba impacientemente. Sin embargo, ellos contagiaron a más de 500 espectadores, que se llenaron de adrenalina y movimientos bailables, gracias a su contagiosa propuesta musical. Alejandro SandinoSin prueba.
La agrupación Son de Tikizia tuvo que realizar la prueba de sonido delante del público que los esperaba impacientemente. Sin embargo, ellos contagiaron a más de 500 espectadores, que se llenaron de adrenalina y movimientos bailables, gracias a su contagiosa propuesta musical. Alejandro SandinoSin prueba.

Aunque el concierto de cierre del Festival Integrarte mostró a artistas molestos e incómodos por algunas fallas en el sonido, esto no fue obstáculo para que el público disfrutará de una noche llena de ritmos, en la Antigua Aduana.

La presentación comenzó a las 7 p. m., una hora después de la convocatoria, con la agrupación Son de Tikizia, quienes tuvieron 15 minutos para realizar su prueba de sonido.

Al ritmo de los timbales y las trompetas, los salseros abrieron el concierto con su tema Esto está comenzando. Su vocalista, Alfredo Poveda, motivó al público con un “buenas tardes-noches, un aplauso para todos ustedes”.

Minutos después, en el escenario, presentaron su nueva propuesta junto al cantante Humberto Vargas y su canción Piedra, papel o tijera, seguida de la melodía que ganó la Gaviota de Plata: Dilo de una vez.

El contagio de la salsa duró 30 minutos, con los temas Jugaste con mi destino, Par 23, No me importa, Nuestra indiferencia y cerraron su actuación con Juan Soledad.

Después del baile, el ambiente cambió con el bloque roquero, con la presentación de Las Robertas, que interpretaron sus temas History is Done, Street Feelings, Fresco de cas y Seconds Away.

Luego mostraron temas como Ballroom, Inside and Out, The Curse, Ghost Lord, Back to the End e In Between Bones.

Sonido. A las 8: 40 p. m., el público suplicaba con ansias al artista nicaraguense, Ramón Mejía, mejor conocido como Perrozompopo, quien salió acompañado del guitarrista Omar Suazo.

Su presentación tampoco estuvo exenta de fallas, lo que obligó a los técnicos a afinar el sonido de la guitarra y el micrófono. El cantante nicaraguense optó, mientras arreglaban el problema, por conversar con el público.

El intérprete inició su repertorio con la canción Quiero que sepas sin su guitarra, seguido de Ríos de gente.

Sin embargo, los errores persistieron cuando entonó la pieza romántica Entre Remolinos. En medio de su presentación él decía a los técnicos: “Mi voz está perfecta ahí” e, inmediatamente, volvió a interpretar el tema. Las personas coreaban las poesías al amor y, emocionadas, brindaban fuertes aplausos.

Esto no impidió que Perrozompopo cargara de energía al público con sus temas: Pasando más, Cuando cantas y demoras, Berekum, Romper el silencio, Perrozompopo y Fantasma Kamaleón.

Ante la fanaticada que gritaba “otra, otra, otra”, Perrozompopo se despidió a las 9:15 p. m. del escenario, y le tocó el turno al cuarteto Sonámbulo, que puso toda la vibra con su ritmo psicotropical.

A puros brincos, cabelleras despeinadas y un ambiente caluroso, el grupo sonámbulo demostró su talento con Jabalí Montuno, Zona Roja, Maraka, Chusma Funk y Cumbia Loca. El ambiente que se vivía en La Aduana era energético. La presentación de este cuarteto duró 30 minutos.

A las 9:45 p. m., aparecieron otra vez los problemas técnicos de sonido y Gandhi, el último grupo, esperaba y afinaba sus instrumentos para el espectáculo de cierre.

Con la canción Ondularte, del disco Arigato No, iniciaron su gala a las 10 p. m., seguido de las canciones El Invisible, Arigato, Gran Ciudad, Lo que más dolió y por último Estréllame.

Su vocalista Luis Montalbert terminó el concierto a las 10: 30 p. m. con la aclaración: “Se termina la presentación porque alguien en los alrededores puso una denuncia y tenemos que acabar el show”.