15 octubre, 2003

Al único a quien Guido Sáenz, actual ministro de Cultura, le faltaba atisbar para hablar de arte, política y cultura era a sí mismo. Y ahora lo hace en el libro Piedra Azul: Atisbos en mi vida .

La obra será presentada por el pianista Jacques Sagot y el dramaturgo Daniel Gallegos mañana, a las 7 p. m., en el Instituto de México, en Los Yoses.

El libro fue publicado por la Editorial Costa Rica hasta ahora; no obstante, fue aprobado para su publicación desde antes de que él asumiera la cartera.

Piedra Azul habla de música, de teatro, de plástica, de quehacer político cultural y de personajes importantes. En medio de su ajetreada agenda de ayer, Sáenz conversó con Viva al respecto:

–Ha dicho que no son memorias, sino atisbos. ¿Qué clases de atisbos reúne?

–Son asomadas que me doy a capítulos, situaciones y aventuras de mi vida, las cuales narro con la intención de que quede una especie de documento, que revele aspectos de la vida cultural del país.

"En la narración hay cosas que me parecieron necesarias para destacar, como personajes como José Marín Cañas, y políticos como José Figueres, Daniel Oduber y Óscar Arias Sánchez, entre otros".

–¿Por qué decidió escribir este libro?

–Escribo, sobre todo en periódicos, desde los 20 años. Guido Fernández me dijo que yo tenía mucho que contar sobre mis puntos de vista de la cultura costarricense porque tenía experiencias importantes y habilidad para narrar. Él murió, y Rocío Fernández, su sobrina, me insistió en aquella idea de su tío.

"Me decidí hace cuatro o cinco años, y trabajé en él libro durante dos años".

–Algunos opinan que este libro es muestra de su gran ego y la sospecha podría crecer al leer frases como esta: "Se caen otros aviones, pero no aquel en el que yo viajo".

–En esa frase hay ego, pero también es innegable que hay sentido del humor, quién me va a creer.

"El libro no es producto de la egolatría, yo estoy muy consciente de mis deficiencias, de mis penurias, de mi carácter y limitaciones. Lo que sí hay es mucha pasión, mucha entrega y convicción.

–Es decir, ¿no hay narcisismo?

–No. Lo que hay es una necesidad mía de aportar, facilitar y prestarle la información que yo sé a otros. Es con un afán generoso. ¿Por qué me voy a callar todo lo que sé de Marín Cañas, de don Pepe, de Horowitz, de teatro y demás?.

–¿Qué no tuvo cabida en este libro?

–Mis cosas más cotidianas, aquellas más profundas en mi ser, y no porque tenga algo que ocultar, sino porque hay cosas y personajes más importantes y menos comunes para la gran mayoría de la gente.

–En el libro habla de su enorme cariño por la música clásica y confiesa una barrera con la popular. ¿Por qué no ha podido aprender a apreciar esa música?

–La vida es un proceso de aprendizaje. A lo largo de los años, yo concentré mucho más mi atención y mi gusto por la música clásica, porque allí encontraba más resortes que se me movían.

"Eso sí, no por viejo me niego a descubrir y atisbar posibilidades inéditas en lo popular. Un ejemplo, que ha circulado como chisme, es el verme a mí en el salón Karymar, en Guadalupe, donde estuve observando a la gente bailando swing ; esto me conmovió de una forma absoluta.

–¿Habrá unPiedra Azul 2?

–No lo sé. Si saco adelante proyectos como el de la Aduana y otros, tal vez eso me lleve a dejar testimonio sobre esa experiencia. ¿Por qué no?