12 octubre, 2010

¿Cómo se dio el contacto para venderle la empresa al mexicano Rubén Martínez?

Creo que como hace unos seis meses, una cosa así' u ocho meses. Él tardó como tres o cuatro meses en pagar a la compañía, en total $500.000. La empresa estuvo en venta como cuatro años y pusimos anuncios internacionales. Por eso nos contactó.

¿Lo que se dio fue una venta o una asociación?

Ninguna asociación, es venta. Cero. Cuando se le pasaron las acciones de las compañías; él exigió que fuera todo libre de gravámenes, que la sociedad se pasara limpia.

¿Cómo se presentó Martínez? ¿Quién dijo que era?

Dijo que era un empresario que venía a montar una compañía aérea, trayendo helicópteros y no sé qué cosas' y que él tenía aviones en Guatemala, eso fue lo que él me dijo y fue abonando mensualmente. A Rodrigo Chinchilla –gerente de AMPO y exsocio de ATA– le dijo que venía a hacer fuertes inversiones en turismo, que había comprado otro hangar en Pavas.

¿Averiguaron antecedentes sobre Martínez antes de venderle la compañía?

Rodrigo Chinchilla fue el que hizo la negociación. Pero todo me lo consultaron y todo lo aprobé, fue una operación transparente. Rodrigo Chinchilla trabaja para nosotros hace 30 años, y hemos estado con él en todo.

¿Quiénes eran los accionistas de ATA?

Rodrigo Chinchilla y la empresa Estampados Metálicos (ahora presidida por Martínez). Yo era el presidente de ATA.