Debbie Ponchner. 12 julio, 2010

Pocos espectáculos son tan bellos como el que nos ofrecen las luciérnagas en la oscuridad del bosque. Con su prende y apaga, estos pequeños insectos interrumpen la penumbra y alegran la noche con su baile de luz.

Mas su maravillosa luz, creada gracias a una enzima llamada luciferasa, no ocurre para nuestro entretenimiento, su razón de existir es para entablar una comunicación entre la especie.

Por años, los expertos han sospechado que el juego de luces de las luciérnagas es su modo de cortejo, cada especie, de las cerca de 2.000 de luciérnagas que existen, tiene su patrón específico de prende y apaga que permite a hembras y machos encontrarse.

Algunos de esos patrones resultan ser los más espectaculares: cerca del 1% de las especies de luciérnagas tiene un prende y apaga coreografiado, todos los machos, en un espacio amplio del bosque, se sincronizan y emiten su luz al mismo tiempo.

¿Por qué hacen eso? Un nuevo estudio, publicado en la última edición de la revista Science , señala que se trata de una estrategia para hacer más fácil a las hembras encontrar a los machos – que son los que brillan en sincronía– y viene a demostrar que los expertos estaba en lo cierto: las luciérnagas usan su luz como un lenguaje de amor.

El equipo de investigadores, liderado por Andrew Moiseff de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, decidió investigar las luciérnagas de la especie Photinus carolinas .

Tomó a hembras de la especie y, en el laboratorio, las expuso a pequeñas luces LED que emitían el mismo patrón de luz que los machos de la especie, pero, en unas ocasiones puso a las luces a brillar en sincronía y, en otros no.

Un 80% de las hembras respondieron al cortejo ficticio de las luces LED –emitiendo su propia luz, una forma de dejar saber a los machos dónde se encuentra su posible compañera– cuando este se dio de forma sincronizada, pero solo un 10% lo hizo cuando las luces no seguían la coreografía simultánea.

Los científicos sospechan que en el caso de esta especie de luciérnagas las hembras parecen tener una visión limitada por lo que todos los machos deben unirse para lograr que, cada uno, consiga su pareja. Se trata de más que un espectáculo de luces, es un cortejo colectivo.

dponchner@nacion.com