Archivo

Científicos estudiarán cómo es el agua del Pacífico costarricense

Análisis se centrará en salinidad, temperatura, nutrientes y otros

Científicos nacionales surcarán las aguas del Pacífico costarricense en los próximos días para averiguar cuáles son sus condiciones de salinidad, temperatura y nutrientes, entre otros parámetros físicos y químicos.

Esta información podría ayudar en el futuro a conocer la distribución de especies como atunes y ballenas, por ejemplo.

La expedición oceanográfica, que parte este 2 de octubre y regresa el 10 del mismo mes, analizará las aguas comprendidas entre la línea continental del país y los límites marítimos con Ecuador, pasando por el Parque Nacional Isla del Coco.

Los científicos no se detendrán en la Isla, pues la usarán de referencia para trazar la ruta de estudio de norte a sur y de este a oeste. En total, se recorrerán unos 2.000 kilómetros.

Conocer nuestro océano. “Vamos a poder ver cómo son las masas de agua, cómo se mueven a diferentes profundidades y si eso coincide con los modelos que ya existen”, comentó Jorge Cortés, del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), de la Universidad de Costa Rica (UCR), quien lidera esta expedición junto a Carlos Brenes, del Servicio Regional de Información Oceanográfica (Serio), de la Universidad Nacional (UNA).

Para averiguar esto, cada 35 kilómetros se detendrá el barco durante dos horas, mientras se hacen las mediciones y se colectan las muestras de agua.

Con ello, los científicos pretenden elaborar un perfil de temperatura y salinidad de la columna de agua comprendida entre los 80 y los 400 metros de profundidad.

“Se hace a esa profundidad para evitar las variaciones que hay en la superficie. Ahí abajo las masas mantienen sus condiciones por años, y eso permite que se perciba cualquier cambio”, explicó Cortés.

Igualmente, se colectarán muestras para análisis químico de contaminantes, nutrientes y clorofila. También se recogerán fitoplancton y zooplancton, alimento de muchas especies marinas.

Como parte del proyecto, financiado por el Consejo Nacional de Rectores (Conare), se realizó una primera expedición en abril. En esa ocasión también se hicieron mediciones y se tomaron muestras, pero en la Isla del Coco.

“La idea es relacionar esa información sobre cómo se comportan las masas de agua con lo que está pasando en la Isla”, dijo Cortés.

Importancia. Los datos obtenidos también podrán ser usados para otros propósitos.

Uno de ellos es conformar una línea base de información sobre las condiciones del océano que permita analizar su evolución.

Asimismo, la idea es repetir la dinámica en diferentes épocas para tener registro de las condiciones oceanográficas en un año.

“Eso, eventualmente, nos ayudaría a relacionar las condiciones del agua con la distribución de ballenas o atunes, por ejemplo. Ese sería un proyecto a más largo plazo”, indicó el biólogo.

Si se diera continuidad al proyecto a lo largo de los años, se podrían hacer comparaciones en el tiempo para observar tendencias y variaciones como las dadas por el cambio climático.

“En unos diez años se puede hacer esto mismo y podríamos ver cómo están cambiando los océanos. Ya sabemos que lo están haciendo, pero necesitamos este tipo de información para poder evaluar cómo varían los ciclos naturales”, agregó Cortés.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.