Áncora

¡Reparación! Mujeres trans y el drama de la dictadura militar

Análisis de ‘Finalmente reparadas. Memorias de una reparación histórica’, un documental que aporta al proceso de resignificación, reivindicación y reubicación de diversos colectivos pasados y presentes, activos en procesos de construcción de memorias

La memoria es el sentido que se le da al pasado. La construcción de memorias sobre el pasado se convierte en objeto de estudio de la propia historia. Como advierte la socióloga argentina Elizabeth Jelin, el estudio histórico de las memorias da pábulo a “historizar la memoria”.

El estudio de la memoria en sus diversas modalidades de representación y formatos es un tema que ha ido adquiriendo relevancia en el campo de las Ciencias Sociales. Justamente, el documental —considerado como un texto audiovisual— puede ser usado no solo para indagar en los procesos de construcción de memoria y aspectos relativos a la historia, sino también para aportar al proceso de resignificación, reivindicación y reubicación de diversos colectivos pasados y presentes, activos en estos procesos de construcción de memoria(s).

En ese marco, nos interesó analizar el biodrama documental argentino: Finalmente reparadas. Memorias de una reparación histórica, dirigido por Eugenio Lavinia y la producción periodística de Sofía Arias y Carla Cipolleta. A lo largo de 35 minutos, siete mujeres trans (cuyos nombres son: Marzia Echenique, Carolina Boetti, Laly Rolón, Katiana Curcio, Bibiana Blasón, Ana María Escalante y Betiana Francesca) recorren una historia signada por la discriminación, la marginación social, la estigmatización, la violencia institucional, el exilio, el olvido, la reparación y el empoderamiento. Son ellas, justamente, quienes cuentan su historia en primera persona, relatando sus vivencias que traslapan pasado y presente, sus memorias y las de aquellas que no sobrevivieron para contarlo.

Los testimonios de las mujeres trans protagonistas del documental Memorias de una reparación, se podrían enmarcar en lo que el investigador Michael Pollak ha denominado “memorias subterráneas”:

Esos recuerdos prohibidos…, indecibles, o vergonzosos…. son celosamente guardados en estructuras de comunicación informales y pasan desapercibidos por la sociedad en general. La frontera que separa lo decible y lo indecible, lo confesable y lo inconfesable, separa, en nuestros ejemplos, una memoria colectiva subterránea, de la sociedad civil dominada o de grupos específicos…

En contextos de acontecimientos traumáticos y violentos, las memorias suelen ser pensadas como una posibilidad de enunciación de la vivencia de sectores invisibilizados o silenciados históricamente, que se reivindican como relevantes y pertinentes para una reconstrucción más plural y colectiva de las historias nacionales. La recuperación de la memoria de grupos minoritarios y/u oprimidos, apenas toca a las mujeres transgénero y sus redes de sentido. Por ello, las memorias de personas que no encajan con las formas de identidad(es) heteronormativas y patriarcales, se tornan “memorias imposibles” y situadas en el límite de lo decible.

Por tanto, la narrativa discursiva del documental que analizamos presente visibilizar la reparación histórica de las mujeres trans que fueron privadas de su libertad y torturadas en reiteradas ocasiones por su condición de género durante la última dictadura militar en Argentina, denominada Proceso de Reorganización Nacional (1976–1983). El restablecimiento del orden que proponían las Fuerzas Armadas en el poder se asoció al ejercicio del terror social y político, cuyo corolario era el establecimiento de un orden político autoritario y de relativa estabilidad, el diseño de una sociedad disciplinada, morigerada en sus costumbres, desmovilizada y fragmentada. De ahí que las personas transgénero y transexuales cuestionaban y desafiaban el establishment. Es por eso que fueron el blanco oculto, frágil, invisibilizado, del terrorismo de Estado en Argentina durante los oscuros años de la dictadura militar.

La condición de ilegalidad de las personas trans que el Estado argentino sostuvo hasta el año 2000, aunado al juzgamiento social, forjó años y décadas enteras atravesadas por la discriminación, la persecución, segregación y violencia física y simbólica. Rechazadas por sus familias y por el resto de la sociedad argentina, perseguidas por la policía y objeto de vejámenes, llevaban –al igual que muchos militantes de la época- una vida en la clandestinidad. La calle, como lo señalan los testimonios de las mujeres trans que protagonizan el documental, fue el lugar de encuentro y de trabajo (sexual), a la vez de un extremo peligro y una vida de persecución y encarcelamiento que devino en el exilio de las mujeres trans argentinas que pudieron huir y la formación de una gran comunidad que tuvo la capacidad de tejer lazos de solidaridad, de activismo y visibilización.

En el año 2018, acaeció un hecho muy significativo para las personas trans en Argentina, y concretamente, en la provincia de Santa Fe. La Gobernación, la Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual y la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe reconocieron a las mujeres trans víctimas de la dictadura cívico–militar como presas políticas (sobrevivientes) y las incluyeron en la Ley Provincial 13 298, para que pudieran percibir un subsidio como reparación histórica. Para acceder a este beneficio debieron dar testimonios sobre la persecución sufrida en la ciudad de Rosario. Dichos testimonios orales debieron ser debidamente documentados a través de registros de entrada en calidad de detenidas, de las noticias de los periódicos acerca de su detención y de relatos de testigos de estos hechos.

Para finalizar, podemos señalar que la narrativa discursiva de Finalmente reparadas está atravesada por múltiples variables. Tuvo su génesis en una causa judicial y en un acontecimiento político de la historia contemporánea de Argentina. Los relatos de las protagonistas, sus memorias, se centran en una de las etapas más conflictivas vividas en su país. Reconstruye la memoria de las mujeres trans de la ciudad de Rosario, cuyas historias de vida se sucedieron entre la vulnerabilidad y la invisibilidad al activismo y la visibilización. Por ello, Marzia Echenique expresa con meridiana claridad: “Cuento esta historia, realmente, por un compromiso moral hacia las nuevas generaciones. Yo pienso que para construir un futuro se necesita el ayer y no olvidar el pasado para que no se vuelva a repetir…”

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.