Doriam Díaz. 10 agosto

(Video) Diez rostros de la angustia

Cuando el espectador ingresa a la exposición Lapsus Sinister en el Museo de Arte Costarricense (MAC), ubicado en el parque metropolitano La Sabana, se encuentra rodeado de pinturas, esculturas, grabados, dibujos y fotografías, obras que se vuelven espejos: hemos sentido la angustia que vemos en ese rostro, hemos sentido el temor que nos acecha, hemos tratado de respirar con el corazón desbocado y las manos heladas, hemos gritado, hemos estado allí...

Y con esa certeza y con esa sensación aleteando en el pecho, recorremos las 60 obras, casi todas piezas poco conocidas de la colección de ese museo, en una exploración acerca de la angustia. Se vuelve un diálogo a voces, en que hay un poco de psicoanálisis, hay un poco de pesimismo y hay un acercamiento a lo siniestro y oscuro.

Impulsados por la curiosidad, y quizá por algo de morbo, no paramos de ver al bebé en el vientre, a esa cara desencajada, a aquella mirada inquietante, a aquel personaje que eriza la piel. Todo nos cuestiona, todo nos acerca.

Precisamente, Lapsus Sinister busca interpelar a cada visitante, explica Byron González, curador de este guion temático presentado por el MAC. Para lograrlo se proponen visiones sobre la angustia que se relacionan con lo siniestro, para lo cual se parte y se citan ideas de autores como Sigmund Freud, Otto Rank, Melanie Klein y Gregorio Kohon.

Lo siniestro en un espacio como el hogar queda en videncia en
Lo siniestro en un espacio como el hogar queda en videncia en "Mujer en la sala" (1983), obra de Ana Griselda Hine. Foto: Cortesía del Museo de Arte Costarricense.

Lapsus Sinister es un término del latín que puede aplicarse a una condición emocional contradictoria en la que, simultáneamente, confluyen tristeza, la desesperación, el estrés, el pesimismo y la obsesión, al mismo tiempo que un deseo por luchar y sobreponerse a estas adversidades”, detalla el brochure informativo de la muestra.

Agitado tránsito

Para transitar este angustioso viaje, González propone siete secciones o ejes en que se muestra este estado: el nacimiento, las situaciones traumáticas, el entorno inmediato, lo oculto a nivel psicológico, lo sobrenatural, el sexo y la muerte.

El origen de la angustia sería el nacimiento, como ese momento de separación que se repetirá de forma simbólica en diferentes momentos de la vida; “siempre hay en el ser humano un deseo de regresar a ese estado (estar en el vientre)", agrega el curador. Y para ejemplificar esta propuesta está un feto en el útero en el grabado Sin un par, de Ronald Dewitt Mills.

Luego, en las diferentes representaciones agrupadas bajo “las dimensiones de la angustia” encontramos una memorable colección de reacciones creadas por artistas como Oswaldo Guayasamín (sí, el célebre maestro ecuatoriano), Juan Manuel Sánchez, Rolando Garita, Omar de León y Óscar Atmella, entre otros.

Con dramatismo y dolor, una mujer de madera hecha por Juan Rafael Chacón en 1963 llama la atención para mostrar claramente lo que enuncia el título: Desesperada.

La exposición Lapsus Sinister se inauguró el jueves 8 de agosto y estará abierta hasta noviembre de este año. Aquí vemos esta obra de Francisco Amighetti: Mujer en la ventana. Foto: Rafael Pacheco.
La exposición Lapsus Sinister se inauguró el jueves 8 de agosto y estará abierta hasta noviembre de este año. Aquí vemos esta obra de Francisco Amighetti: Mujer en la ventana. Foto: Rafael Pacheco.

Cerca, con una inquietante mirada, encontramos a una mujer en la ventana del gran artista costarricense Francisco Amighetti. La espera, la zozobra, en un mundo que se mueve, que cambia, que desconcierta.

Diferentes manifestaciones de la angustia surgen a raíz de experiencias traumáticas, como guerras, terremotos y migraciones. Un ejemplo poderoso en la muestra es Supervivientes, una maqueta de bronce que Juan Ramón Bonilla hizo para hacer un monumento a los sobrevivientes del terremoto de 1910.

Lo siniestro transita por lugares que pueden ser conocidos y, a la vez, perturbadores. Por ello, Lapsus Sinister conduce al visitante hacia esos espacios: a veces ciudades, a veces el propio hogar, a veces refugios interiores. Las obras de Carlos Barboza Vargas y de Ana Griselda Hine nos muestran algunos de esos sitios siniestros. La exposición se va tornando más turbadora.

En la caja (1971), tinta y tempera sobre papel de Carlos Barboza Vargas. Foto: Cortesía del Museo de Arte Costarricense.
En la caja (1971), tinta y tempera sobre papel de Carlos Barboza Vargas. Foto: Cortesía del Museo de Arte Costarricense.

“Entre las representaciones del hogar como un espacio siniestro capaz de provocar angustia, se destaca una serie de grabados de Ana Griselda Hine donde se muestran espacios interiores con un marcado contraste entre luces y sombras, las perspectivas distorsionadas y las figuras humanas femeninas, se perciben desproporcionadamente pequeñas, por ejemplo en su obra titulada Mujer en la sala”, amplía el texto de la exhibición.

Lo siniestro se encuentra en lo que permanece oculto y Lapsus Sinister ofrece varias lecturas acerca de qué se puede ocultar. Mientras un desnudo masculino creado por Luis Fernando Quirós se cuelga de forma inusual para mostrar la parte de atrás de la pintura, que permanece oculta comúnmente y contiene otra obra, una litografía de Francisco Zúñiga devela lo que encuentra una visita al abrir la puerta.

La visita (1974), litografía de Francisco Zúñiga, forma parte de este guion temático en el MAC. Foto: Cortesía del Museo de Arte Costarricense.
La visita (1974), litografía de Francisco Zúñiga, forma parte de este guion temático en el MAC. Foto: Cortesía del Museo de Arte Costarricense.

No falta la angustia ligada con la represión del deseo, que se manifiesta en piezas artísticas, como la de Roberto Lizano de 1985, relacionadas con mutilaciones o castraciones.

Las fuerzas ocultas y la presencia de otro yo también son convocadas en este apartado en las piezas de Luis Chacón, Juan Manuel Sánchez –con sus diablos y ángeles caídos– y Emilia Prieto, por citar algunas de las más interesantes.

Por supuesto, no podía faltar la muerte y todas las construcciones sociales a su alrededor. ¿Es el fin de la angustia o el regreso al origen? se pregunta la exposición e inquieta con el cuestionamiento que tiene eco en diferentes religiones y creencias.

Autorretrato, xilografía sin fecha de Jesús Álvarez Amaya.
Autorretrato, xilografía sin fecha de Jesús Álvarez Amaya.

En esta sección, El caballero con la mano en el pecho (1985) de José Miguel Rojas, La muerte del protector (1987) de Rudy Espinoza y los bocetos de Fernando Castro nos ponen a reflexionar y erizan la piel. No es un espacio aterrador, pero sí moviliza muchas emociones.

“La angustia tiene una presencia constante a lo largo de las múltiples facetas y etapas de la existencia humana, desde el acto mismo de nacer hasta el de morir”, concluye el curador.

Aún con la angustia a flor de piel, el espectador regresa sobre sus pasos para volverse a hundir en algunas de las ventanas, de esas 60, que más lo inquietaron.

La muerte es una de las inquietudes que se explora en la exposición en el Museo de Arte Costarricense. Foto: Rafael Pacheco
La muerte es una de las inquietudes que se explora en la exposición en el Museo de Arte Costarricense. Foto: Rafael Pacheco
Exposición abierta

La exhibición Lapsus Sinister. La angustia en la colección del Museo de Arte Costarricense estará abierta desde el jueves 8 de agosto hasta noviembre de este año.

Es posible visitar el Museo de Arte Costarricense, en La Sabana, de martes a domingo, de 9 a. m. a 4 p. m.

La entrada y el parqueo son gratuitos.

Óleo sobre tela
Óleo sobre tela "Una voz perdida…" (1984), de Nelson González. Foto: Cortesía del Museo de Arte Costarricense.