Doriam Díaz. 2 marzo
'Rembrandt y sus dos mujeres' fue el primer grabado en salir a la luz en Costa Rica; aquí, lo manipula Gonzalo Doval, encargado del Área de Arte de la Fundación ICO, mientras conversa con Marco Arce, jefe de Colecciones de los Museos del Banco Central; María José Monge, curadora de arte de la institución, y Teresita Cruz, asistente del departamento de Colecciones. Foto: Doriam Díaz.
'Rembrandt y sus dos mujeres' fue el primer grabado en salir a la luz en Costa Rica; aquí, lo manipula Gonzalo Doval, encargado del Área de Arte de la Fundación ICO, mientras conversa con Marco Arce, jefe de Colecciones de los Museos del Banco Central; María José Monge, curadora de arte de la institución, y Teresita Cruz, asistente del departamento de Colecciones. Foto: Doriam Díaz.

Había expectativa y emoción entre el equipo de los Museos del Banco Central, ubicados bajo la plaza de la Cultura en San José.

Luego de estar celosamente custodiados en una sala, a las 10 de la mañana de este lunes 2 de marzo se abrieron las cajas en que venían, desde España, los 100 grabados del famoso artista Pablo Picasso (1881-1973). De esta forma, comenzó a toda máquina el montaje de la exposición Picasso: Suite Vollard, que mostrará, a partir de este viernes 6 en Costa Rica, 100 obras creadas por el pintor del Guernica y Las señoritas de Avignon.

Bajo constante vigilancia y luego de ser sacado de una caja, cada grabado se colocó en un carrito especial para transportar varias de las piezas hasta la sala en el segundo nivel, donde se mostrará durante tres meses esta exposición itinerante que pertenece al Instituto de Crédito Oficial (ICO) de España.

Además de los oficiales de Seguridad, en el lugar estaban María José Monge, curadora de arte de los Museos, y Gonzalo Doval, responsable del Área de Arte de la Fundación ICO –ente encargado de gestionar la exhibición–, quienes se cercioraban, entre otros, de que todo viniese en buen estado y no hubiese ningún problema.

(Video) Exposición de Picasso a toda máquina

Aún envueltos en un papel de protección, los grabados de la Suite Vollard, realizados entre 1930 y 1937, se pusieron sobre una mesa. Con guantes, se iban destapando, en medio de la emoción de los presentes y de las indicaciones para empezar de inmediato su montaje en las paredes del espacio.

Rembrandt y sus dos mujeres, un grabado con la técnica de aguafuerte que Picasso creó el 31 de enero de 1934, fue el primero en salir y ser el objeto de todas las miradas Tenían un Picasso enmarcado entre manos y los especialistas estaban concentrados en los detalles técnicos; luego vendrá el tiempo para admirarlo.

En la sala todo estaba estaba listo: pintura, temperatura (entre 20° C y 22° C), humedad (entre 45% y 50%) e iluminación especial. En las paredes se veía el croquis, con todos los detalles, para indicar dónde iba cada trabajo, así que en cuestión de minutos el primero ya estaba en su lugar. Fue un grabado de Picasso en que un ser bestial ataca sexualmente a una mujer. Allí está la violencia y también la maestría del dibujo del español.

Después fueron llegando otras piezas: las modelos y las imágenes del taller del artista, entre otras.

Siempre atentos a los detalles y a las mil tareas que tienen en este proceso, el montaje continúa estos días. El viernes, la exposición será abierta al público y podrá ser visitada durante tres meses.

Los Museos del Banco Central abren todos los días de 9:15 a. m. a 5 p. m.; sin embargo, durante esta muestra, extenderán su horario los martes y jueves hasta las 7 p. m.

Edwin Castro, Tomás Hernández y Luis Vega aseguraban los grabados de Picasso a la pared. Foto: Doriam Díaz.
Edwin Castro, Tomás Hernández y Luis Vega aseguraban los grabados de Picasso a la pared. Foto: Doriam Díaz.

Para Picasso: Suite Vollard, el boleto de entrada costará ¢3.000 para costarricenses y extranjeros y ¢2.000 para estudiantes con carné; además, entrarán de forma gratuita los niños menores de 12 años y los adultos mayores costarricenses.

La sala de la exposición tiene dos áreas y el ingreso a cada una será regulado, con el fin de que no haya más de 40 personas a la vez en cada espacio.