Los abogados defensores de los imputados por el caso del cemento chino salieron de los tribunales a las 8.23 p.m. de este sábado

Por: Aarón Sequeira, Sofía Chinchilla C. 4 noviembre, 2017

Cinco meses después de que el nombre Juan Carlos Bolaños empezara a protagonizar las noticias sobre los créditos para la importación de cemento chino, las autoridades judiciales lo pusieron tras las rejas.

04/11/2017. Tribunales de Justicia, San José. Hora: 08:22 p.m. Esta noche, tras una audiencia de casi cuarenta horas, un juzgado impuso tres meses de prisión preventiva para el empresario Juan Carlos Bolaños y los seis imputados de la alta gerencia del Banco de Costa Rica (BCR) detenidos ayer viernes por el caso de los delitos para importar cemento chino, conocido como el
04/11/2017. Tribunales de Justicia, San José. Hora: 08:22 p.m. Esta noche, tras una audiencia de casi cuarenta horas, un juzgado impuso tres meses de prisión preventiva para el empresario Juan Carlos Bolaños y los seis imputados de la alta gerencia del Banco de Costa Rica (BCR) detenidos ayer viernes por el caso de los delitos para importar cemento chino, conocido como el "cementazo". En la foto, los abogados Juan Marcos Rivero (izquierda) y Fernando Vargas Zeledón, defensores de Bolaños, enseñan a empleados judiciales los objetos personales de Bolaños. Fotos: Mayela López

El más reciente capítulo en la trama del cemento chino se tejió en 40 horas y concluyó la noche de este sábado, cuando el Juzgado de Turno Extraordinario le dictó al cementero y a siete miembros de la alta gerencia del Banco de Costa Rica (BCR) tres meses de prisión preventiva.

A las 8.23 p.m, Juan Marcos Rivero, abogado de Bolaños, salió de los tribunales. Regresó 20 minutos después, en compañía de Ana Laura Suárez, la esposa del empresario, quien le llevó un maletín con ropa y los objetos personales que necesitará durante los primeros días de encarcelamiento.

“Muchas gracias, que Dios los bendiga”, le dijo Suárez a Rivero y Fernando Vargas, codefensor de Bolaños, antes de marcharse, pues no le permitieron ingresar.Rivero calificó todo el proceso como maratónico, incluyendo las horas que tardó el allanamiento, las indagatorias y la audiencia.

El agotamiento se impuso entre los siete imputados, sus abogados y también entre los fiscales, aunque estos últimos fueron relevados de sus funciones por tres fiscales más.El Ministerio Público ya tenía previsto que sería una jornada agotadora y complicada. Por eso la fiscala general, Emilia Navas, dictó órdenes de que otros tres fiscales relevaran a los que ya habían tenido a su cargo buena parte del proceso.

Durante el receso de mediodía, el abogado contó otra versión del cambio y aseguró que se trató de una sustitución de emergencia, luego de que los fiscales presentaran problemas de salud derivados del cansancio.

Rivero reprochó que la defensa no tuviera posibilidades de hacer sustituciones tal como lo hizo la Fiscalía, ante una sesión que “desafía los límites de la capacidad humana”.

El defensor de Mario Barrenechea, Andrés Pérez, se negó a hablar con la prensa hasta la noche, cuando salió de los tribunales con el semblante cansado.

Para Rivero, la detención, el allanamiento, las indagatorias y todos los hechos acontecidos en las casi 40 horas desde que Bolaños fue interceptado por agentes del OIJ en Atenas hasta la noche de este sábado son parte de un show, armado por el “elemento político y mediático”.

El escándalo del ‘cementazo’, sus alcances políticos y judiciales, los nuevos hechos que salen a la luz y la influencia que habría logrado tener Bolaños entre los tres poderes de la República han hecho mella incluso entre los otros detenidos, recluidos cerca del empresario cementero.

Tanto así que ahí, en la celda donde pasó la noche y los recesos durante la audiencia, Bolaños oía amenazas de muerte y de todo tipo, contó Rivero.

Conforme avanzó la tarde, un grupo de personas comenzó a congregarse en la plaza frente a los tribunales, a la espera de noticias sobre los detenidos.

Eran también trabajadores del Banco y algunos familiares, compañeros principalmente de Barrantes, Corrales y Ramírez, quienes indicaron que esperaban saber algo de sus compañeros de trabajo y que estaban muy preocupados de que ya hubieran pasado 40 horas desde que empezó todo el proceso. Ellos se retiraron cuando empezó a llover.

Al final de la extensa jornada, estaba pendiente que se definiera el sitio donde los imputados podrían pasar los próximos tres meses.