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Ellas están expuestas a ser envenenadas por plaguicidas o a que su
hábitat se extermine en un incendio forestal.
También siguen sometidas a vivir como mascotas.
Lo que casi no sabemos es que las tortugas terrestres y de agua dulce tienen
tanta importancia como las marinas.
Preocupados por esta realidad, el centro de protección Tortufauna, en
La Garita de Alajuela, acondicionó un lugar para la conservación,
educación e investigación sobre las tortugas terrestres y de
agua dulce.
Del cautiverio al vivero
Las tortugas viven en un ecosistema similar al natural en el centro, según
nos contó la presidenta de Tortufauna, la señora Vilma Castillo.
Todas las especies del “jardín de quelonios” como le llaman,
vivieron en cautiverio.
Además, poseen un área de reciclaje y producción de abono
orgánico, de gran importancia para la dieta de las tortugas.
Atractivas tortugas lagarto o pecho cruz, son parte de esta gran familia rescatada.
También conocerás tortugas candado y otras carnívoras,
que devoran zancudos e insectos que le hacen daño al hombre, como el
que transmite el dengue. Incluso las que acaban con las babosas y los alacranes.
Especies en peligro de extinción como la tortuga amarilla, o en venta
en los acuarios comerciales como la tortuga resbaladora están allí muy
seguras.
Además, hay un vivero con plantas para alimento y maderables para reforestación.
Gran laboratorio
Tortufauna es la casa de las tortugas pero también constituye un increíble
laboratorio de investigación.
Un estudiante interesado en incluir a las tortugas en su feria científica,
puede solicitar asesoramiento en Tortufauna.
“A estudiantes de educación superior se les ofrece el lugar para
realizar algún trabajo comunal”, indica Castillo. La investigación
se enfoca en agricultura ecológica, repelentes naturales, abonos foliares
y temas herpetológicos. Incluso lo que se recopila es para efectos de
publicación y contribuir con el desarrollo sostenible.
Giras y hasta cumpleaños
Tortufauna recibe a escuelas y colegios que deseen además de dar un
paseo, aprender sobre las tortugas terrestres y de agua dulce, y sentir la
necesidad de protegerlas.
Para ello se imparten cursos de capacitación, tanto en aulas con cuatro
paredes como al aire libre, y se les entrega material educativo biológico
y escrito. En el mismo sitio donde se produce el abono orgánico, se
puede participar en talleres.
Los centros educativos pueden hacer visitas colectivas una vez que planeen
una gira de estudio, con sus objetivos y propósitos. Los grupos pueden
ser de preescolar, primaria o secundaria, grupos de turismo, universitarios
y público en general interesado. Se hacen paquetes especiales para grupos
con objetivos de estudio, recreación, y hasta reuniones y celebraciones
de cumpleaños.
Basta con llamar a los teléfonos 390-3985 ó 487-6503, con la
señora Vilma Castillo.
Visitar este centro de conservación es más que una gira de estudio,
o un paseo. Significa apoyar la labor de protección a un reptil inofensivo
y gracioso, que beneficia al hombre con su existencia.
Cómodos precios
La entrada para adultos cuesta ¢1.000; niños hasta 12 años ¢600,
y para estudiantes con grupo organizado por el docente, ¢800.
Hasta graduaciones
El Taller de Producción de abono orgánico se da en un solo día
de 8 a.m. a 3 p.m., a grupos de 15 participantes mínimo.
En su hábitat
Colocar una tortuga en un recipiente plástico o en un lugar poco natural,
lejos de su ecosistema, provoca estrés en ellas y les quita calidad
de vida.