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La solidaridad limonense se hizo sentir en medio de los escombros

Actualizado el 30 de abril de 2016 a las 12:00 am

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La solidaridad limonense se hizo sentir en medio de los escombros

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Limón Mientras los lugareños y turistas se aglutinaban frente a las ruinas del Black Star Line para observar la labor de los bomberos, varios integrantes de la banda de conciertos de Limón decidieron protagonizar una sentida ofrenda musical.

En silencio, sin que nadie se lo esperara, se ubicaron en una acera cercana al edificio, instalaron atriles, afinaron instrumentos y comenzaron a interpretar el himno Amazing Grace, pieza que reviste de gran significado para la comunidad negra, pues suele escucharse en ocasiones solemnes.

El director de la banda, Josué Jiménez, explicó a la audiencia: “Hoy hemos venido a rendirle un homenaje a este lugar por todo lo que significa”.

Mas ellos no fueron los únicos en mostrar su solidaridad. Por ejemplo, Ronald Babb, vecino y empleado municipal, sacó dinero de su propio bolsillo para comprar bebidas energizantes y dárselas a los bomberos, mientras que otras personas regalaron refrescos a los Taylor, dueños del restaurante quemado.

“Esta es una oportunidad para que la comunidad vuelva a unirse como un solo ser. Hay que tener la cabeza bien fría, un poco de paciencia para planear el futuro de lo que sigue”, afirmó el reverendo Javier Walters.

Por su parte, Marcelle Taylor, presidenta del Comité Cívico Cultural Étnico Negro de Limón, dijo que estaba segura de que los limonenses reconstruirán esta joya como lo hicieron en el pasado. “Todos podemos estar tristes, pero llegó el momento de arrollarnos las mangas para reiniciar y terminar la reconstrucción lo más pronto posible”, resaltó.

Valor cultural. La pérdida del Black Star Line y Liberty Hall se siente en el alma limonense.

Según Quince Duncan, escritor e investigador afrocostarricense, el Black Star Line ha sido por años un espacio de encuentro fundamental para la población de esa provincia caribeña.

“Ese salón cumplió una función increíble como centro cultural, cívico y de actividades comunales: ahí se realizaban bodas, bailes, reuniones políticas. Era el único lugar grande, bonito, donde la comunidad limonense independientemente de su filiación racial se reunía para hacer su vida social. Ese edificio era un ícono no solo de la etnia negra, sino de la ciudad de Limón”, dijo Duncan.

Fresia Camacho, directora general de Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), coincidió con Duncan.

“Era de esos pocos espacios, que no solo tenían un valor histórico, sino que también un valor cultural como espacio de encuentro, celebración, reunión, construcción de identidad y ciudadanía, especialmente para la Universal Negro Improvement Association (UNIA), que sigue viva a pesar del paso del tiempo. Hay que escuchar y respetar lo que pida la comunidad de Limón y valorar seriamente la reconstrucción del espacio”, dijo Camacho.

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