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‘Cuna de vidrio’ alienta a dos sextillizos en su primer mes

Actualizado el 17 de junio de 2015 a las 12:00 am

Incubadoras regulan temperatura, humedad y nivel de luz que reciben

Como ellos, todos los días nacen bebés que requieren de estos cuidados

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‘Cuna de vidrio’ alienta a dos sextillizos en su primer mes

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Hace un mes, seis criaturas conmovieron a todo el país al llegar al mundo en el primer parto de sextillizos registrado en la historia nacional. Hoy, 30 días después, dos de ellos sobreviven en una “cuna de vidrio” en situación grave.

¿Cómo viven Gabriel y Valentina? La Nación se dio a la tarea de ver cómo son las condiciones en su incubadora, una suerte de vientre artificial que a diario sirve de hogar a decenas de menores prematuros.

No solo Valentina y Gabriel tienen este tipo de hogar. Solamente en el Hospital Nacional de Niños (HNN), donde se encuentra Gabriel, más de 10 bebés tienen exactamente este tipo de “casa”. En el Hospital de la Mujer (donde está Valentina), la cantidad de niños es menor, pero hay cinco espacios más.

“Todos los niños hospitalizados tienen necesidades y características diferentes. Por eso, los servicios que se les brindan son distintos, así como el tiempo durante el que los reciben, pero el contar con estos servicios es algo cotidiano. Todos los días, hay niños prematuros o niños de término muy enfermos por diferentes causas”, afirmó Jaime Lazo, jefe de la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal del HNN.

La ‘casa’. Al ser niños prematuros y con bajo peso, Valentina y Gabriel viven en una incubadora llamada dual, pues puede abrirse y cerrarse según la necesidad de los médicos. “Estas tienen un doble propósito: se pueden abrir para trabajar y examinar a los bebés de una forma más confortable, sin que pierdan temperatura”, explicó Alicia Boza, jefa de Neonatología del Hospital de la Mujer.

Aquí se les tiene la temperatura regulada; el ruido no debe ser mayor a 52 decibeles (un poco más bajo que el de una conversación); la humedad se les mantiene para evitar la resequedad de su piel y el acceso a la luz es mínimo. El ambiente debe prevenir tensiones mínimas que podrían hacerles “gastar” calorías.

“Uno necesita una cantidad de calorías para vivir (metabolismo basal); para aumentar un poquito de peso, necesitamos aumentar las calorías. Hay que darles las calorías necesarias y un poco más para subir de peso. En la incubadora consumen más energía de la que gastarían dentro del útero. Hay que estar calculando cuánto darles, ya sea de leche materna, fórmula o alimentación parenteral (lípidos y proteínas por sonda)”, detalló Boza.

Funciones como respirar y alimentarse ya los hacen gastar calorías. Por ello, las tensiones deben ser mínimas para evitar pérdidas de peso innecesarias.

Esta “cuna de vidrio” la dejarán cuando alcancen un peso mínimo de 1.800 gramos y, además, puedan respirar por sí solos.

Al nacer, Valentina pesó 1.060 gramos y Gabriel, 894. La Nación no tuvo acceso al peso actual de los pequeños por petición expresa de los papás a los médicos.

Otros cuidados. A los bebés prematuros también se les vigila constantemente su respiración y otros signos vitales con diversos monitores. Muchos requieren un ventilador especial pues no pueden respirar por ellos mismos.

En la mayoría de los casos, se les hacen exámenes de sangre constantemente, para lo que se les coloca un catéter en la arteria; esto evita tener que punzarlos tan seguido. En algunas ocasiones, también se les pone una vía en la vena para suministrarles por ahí medicamentos, sueros y cierto tipo de alimentación.

Una vez que los bebés adquieren una condición más estable, son llevados a Cuidados Intermedios, donde también la vigilancia es constante, pero los monitores son más sencillos.

“Son niños que ya alcanzaron una madurez determinada y pueden hacer varias funciones por ellos mismos. No hay un tiempo fijo para que llegue ese momento, pero nunca se les saca antes de tiempo”, concluyó Lazo.

infografia
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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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