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Judit Polgar, la reina del ajedrez, educa a los niños mediante este juego

Actualizado el 30 de julio de 2017 a las 02:42 pm

La húngara afirma que enseña a los niños de manera divertida sin pretender convertirlos en genios

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Judit Polgar, retirada de las competiciones, creó el juego El palacio del ajedrez, con el que busca educar de forma divertida a los niños. (AFP)

Budapest

Educada en la Hungría comunista para convertirse en un prodigio del ajedrez, Judit Polgar fue la mejor. Retirada de la competición, ahora se dedica a formar a los niños con un método muy diferente: aprender divirtiéndose.

En una escuela de la periferia de Budapest, Simi, con los ojos vendados, es guiado por sus compañeros entre las piezas de un juego de ajedrez de tamaño humano.

La pieza que prefiere es el peón, "porque es pequeño como yo", explica el niño, de siete años de edad.

Otras piezas del tablero son el alfil ágil y el caballero saltarín, una forma de establecer complicidad entre el niño y el juego, sentar las bases para "desarrollar sus capacidades lógica, creativa y estratégica", explica  Judit    Polgar, una morena de mirada penetrante de 41 años de edad.

Considerada la mejor jugadora de ajedrez de todos los tiempos, Polgar, que se convirtió con 15 años en el Gran Maestro más joven de la historia, batiendo el récord de precocidad de Bobby Fisher. Aún así, asegura que no quiere formar genios.

Su método educativo, El palacio del ajedrez tiene el objetivo de abrir la mente, aprender de manera creativa y lúdica. El ajedrez cobra vida con juegos, canciones, cuentos y aplicaciones informáticas.

Desde que este deporte se convirtió en asignatura optativa en la educación primaria húngara, El palacio del ajedrez reivindica la adhesión de 250 centros.

En setiembre habrá una nueva versión disponible para los alumnos de preescolar.

Herencia Polgar

La familia Polgar lleva el ajedrez, la educación y la afición por la innovación en la sangre.

El padre de  Judit, Laszlo, llevó a cabo con sus tres hijas una experiencia poco convencional en la Hungría comunista de los años 1970 y 1980: demostrar que cualquier niño, si recibe una enseñanza precoz e intensiva, puede desarrollar un talento excepcional.

Su objetivo entonces era convertir a Sofia, Susan y Judit -la benjamina- en campeonas de ajedrez.

El método consistía en vivir solo para el juego, memorizar a marchas forzadas miles de partidas y aprender los golpes de los grandes maestros a la edad en que los otros niños jugaban a las canicas, como explica un documental proyectado recientemente en Hungría sobre la vida fuera de lo común de la familia  Polgar.

Escolarizadas en casa, las tres hermanas completaron su educación con estudios de idiomas, filosofía y ping pong.

Este método de enseñanza poco ortodoxo les granjeó a Laszlo, maestro de formación, y a su esposa Klara, la ira del régimen comunista y de la federación nacional de ajedrez, cuenta la película La variante  Polgar. Pero los éxitos de las hermanas reconciliaron a todo el mundo.

Judit   ganó su primer torneo internacional con 9 años y tenía solo 12 cuando las tres hermanas, al frente del equipo femenino de Hungría, derrotaron a las hasta entonces indestronables soviéticas en las Olimpiadas de la disciplina.

Número uno mundial del ajedrez femenino durante 25 años,  Judit    Polgar   se permitió el lujo de ganarle una partida a Garry Kasparov, enfrentándose solo  a hombres en los torneos importantes. Ha sido la única mejor entre los 10 mejores jugadores mundiales en toda la historia.

Laszlo  Polgar, que hoy tiene 71 años, no cree haber jugado a ser aprendiz de brujo con sus hijas. "Si los niños crecen contentos, la sociedad se beneficiará. Como humanista, creía que era mi misión: revolucionar la educación a través del ajedrez", declaró a la AFP.

Judit, que dijo adiós a la competición en el 2014, tampoco echa en falta nada: sus éxitos precoces, sus viajes no le permitieron comparar su vida a la de los niños "normales".

El método educativo desarrollado por Polgar busca abrir la mente de los pequeños y estimular su creatividad de manera divertida. (AFP)

"Tuvimos una infancia feliz, estaba con mis hermanas que eran mis mejores amigas, nuestros padres eran estrictos pero cariñosos", cuenta y elogia el valor inmenso y las increíbles competencias pedagógicas de Laszlo y Klara.

En la era de los teléfonos inteligentes, es difícil imaginar "la atención prestada a un solo objetivo 24 horas al día durante 20 años", se maravilla la campeona, hoy madre de dos hijos que siguen una escolaridad tradicional.

Era otra época, "era importante conocer bien una disciplina mientras que ahora hay que ser multitareas", dijo la que continúa, a su manera, la tradición familiar, convencida de que el ajedrez prepara a los niños para la escuela y para la vida, para ser los ganadores del día de mañana.

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