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Estudian sitios históricos como el Foro Romano, el arco de constantino, el coliseo y el panteón

Dos ticos usan pinturas para evaluar daño de íconos italianos

Actualizado el 23 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Ellos comparan imágenes actuales con obras creadas hace 250 años

En promedio, 20% de bacterias tomó superficie de estas reliquias en el 2013

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Imagen sin titulo - GN

Los pintores Giovanni Canal y Bernardo Bellotto retrataron, hace 250 años y con lujo de detalles, el Foro Romano, el Arco de Constantino, el Coliseo y el Panteón.

Dos siglos y medio después, los investigadores costarricenses, Julián Monge y Bernal Morera, vieron en esas detalladas pinturas una oportunidad para determinar el deterioro de esos sitios.

¿Por qué pinturas? Porque son parte del llamado vedutismo, que es un género pictórico donde se reproducían, con minuciosidad, todos los elementos del paisaje.

Comparando fotos de gran resolución con imágenes de las pinturas de Los Canalettos —como se le conocía a esos pintores—, los nacionales determinaron cómo varió la presencia de plantas y bacterias, desde el siglo XVIII hasta la actualidad, en esas edificaciones.

Julián Monge, director de la revista Biología Tropical de la Universidad de Costa Rica y Bernal Morera, del Laboratorio de Genética Evolutiva de la Universidad Nacional, publicaron el estudio en el International Journal of Conservation Science .

Las herramientas utilizadas para la investigación fueron las fotos tomadas por Morera en el 2013, imágenes de las pinturas consultadas en la Fundación Federico Zeri –de la Universidad de Bolonia–, el software fotográfico Picassa y el programa Image Composite Editor (ICE) de Microsoft.

Este último toma varias fotografías y las convierte en una imagen panorámica de alta calidad.

Monge y Morera trazaron una cuadrícula sobre las fotos de los monumentos y de las pinturas, para determinar la degradación en el siglo XVIII y en la actualidad.

Resultados. “Lo que hicimos fue cuantificar qué porcentaje de la estructura se ve en buen estado, qué porcentaje se ve dañado por plantas y cuál por bacterias”, aseguró Julián Monge.

Encontraron que en el siglo XVIII la presencia bacteriana era muy poca, mientras que en 2013, la lluvia ácida y la contaminación vehicular la favorecen. El porcentaje promedio de bacterias identificado por celda analizada (en la cuadrícula) fue de 2%, aproximadamente, mientras que en el 2013 fue de poco más de 20%. “Las bacterias se van comiendo la piedra y la dañan. Producen cambios químicos, como manchas, que la computadora puede cuantificar en la imagen procesada”, aclaró Monge.

En la época de las pinturas, las plantas superiores en los monumentos eran más comunes que en el 2013. El porcentaje promedio, por celda analizada, superaba el 12 % en el siglo XVIII.

Julián Monge explicó que esto abre paso a investigaciones similares con sitios históricos ticos.

Consultado respecto a esta técnica, el arquitecto restaurador, Wílliam Monge, manifestó que sería muy útil para inventariar daños muy generales. “Me parece que para llegar a hilar tan fino, como detectar cianobacterias, algas y hongos implicaría llamar a un microbiólogo o alguien que diga qué es lo que está afectando a una pared”, expresó Monge.

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Monserrath Vargas L.

movargas@nacion.com

Periodista de ciencia y tecnología

Redactora en la sección de Aldea Global de La Nación. Periodista graduada por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre ciencia y tecnología.

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