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Tecnología aún tiene grandes retos para lograr automatización total

Nuestro futuro dependerá del binomio hombre-máquina

Actualizado el 16 de abril de 2016 a las 12:00 am

Durante años, el ser humano seguirá siendo insustituible, dicen los analistas

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Este robot, con forma humana e impreso en 3D, se presentó durante la edición primaveral de la feria electrónica de Hong Kong, China, el pasado 13 de abril. La máquina puede detectar gestos y la presencia humana. Abajo, un dron que también se exihibió en ese evento. | EFE/JEROME FAVRE

Madrid. EFE. Escriben novelas, son cirujanos, ganan partidas del juego chino Go... Los logros de las máquinas son portentosos, pero la inteligencia artificial aún está muy lejos de superar a la humana y el futuro no será una distopía: resultará de la cooperación hombre-máquina.

En esta cuarta revolución industrial se ha producido una divinización de la técnica: robots, inteligencia artificial (IA) y automatización, son términos que nos apasionan.

Es cierto que los avances tecnológicos han cambiado las pautas de fabricación, de relación, de “todo aquello a lo que estábamos acostumbrados tras la tercera revolución industrial”, indicó el director de la consultora IDC en España, José Antonio Lorenzo.

Y también es cierto que forzarán una “reconversión del empleo”: en diez años, el 65 % de los empleados trabajará en profesiones que hoy no existen. Sin embargo, todavía hay temas que deben ser resueltos.

El director del Instituto de Investigación de Inteligencia Artificial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Ramón López de Mantarás, reconoció que las máquinas han superado al ser humano en tareas específicas, en áreas donde se puede “delimitar mucho el problema” y hay reglas claras.

“Pero el mundo real es más complejo que un tablero de juego: las reglas no son claras, hay mucha incertidumbre, mucha imprevisión, muchas cosas que no se ven (...). La inteligencia artificial no tiene conocimientos de sentido común ”, sostuvo.

Los robots industriales suelen dedicarse a una única tarea, y en el caso de que puedan realizar más, su reprogramación es costosa y lenta, dijo el profesor del Departamento de Automática, Ingeniería Eléctrica y Electrónica e Informática Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid, Antonio Barrientos.

Esta es la causa de que Mercedes y Toyota sustituyeran algunas máquinas por humanos para tareas de personalización de autos: no es que la persona lo haga mejor, pero es más fácil emplearla que reconfigurar un robot para hacer unas pocas unidades.

“Tenemos mecanismos mentales muy poderosos y las máquinas, aunque son muy fuertes y tienen una capacidad de cálculo enorme, no procesan la información de una forma tan compleja”, subrayó Barrientos.

Por su parte, López de Mantarás, agregó: “Algunos no tienen ni idea de cómo funciona un ordenador ni qué es conseguir que un robot camine sobre dos patas sin caerse o sin que pegue constantemente con los obstáculos, porque no los ve”, agregó.

Cuellos de botella. De acuerdo con el estudio Technology at work 2.0: the future is not what it used to be, desarrollado en la Universidad de Oxford, la percepción y la manipulación, la inteligencia creativa y la inteligencia social son tres cuellos de botella para lograr la automatización.

Unir percepción, representación, razonamiento, acción y aprendizaje en un sistema integral es casi una utopía al día de hoy, apuntó López de Mantarás.

La clave, según estos expertos, está en la combinación de las inteligencias artificial y humana.

“Necesitamos desarrollar habilidades que nos permitan trabajar con las máquinas más que competir contra ellas” , destacaron en la Universidad de Oxford.

La Federación Internacional de Robótica (IFR) tiene una visión parecida: “Habrá robots trabajando mano a mano con humanos, lo que ayudará a reemplazar procesos rígidos de producción con estructuras flexibles”.

Para los especialistas, lo que habrá es una reconversión. “Por un lado, hay profesiones que se están destruyendo, que van a poder ser ejecutadas por una inteligencia artificial, pero también aparecerán nuevas”, destacaron en la consultora española IDC.

En ese sentido, IFR pronostica que, en los próximos años, gracias al crecimiento del uso de robots, se creará un millón de puestos de trabajo de alta calidad.

De la mano. La colaboración ya es habitual en servicios de Internet: en el proceso de filtrado de videos de YouTube o en la creación de los Twitter Moments, se combinan algoritmos y actividad humana. Al futuro asistente personal virtual de Facebook, lo están “ entrenando” seres humanos.

“El gran error es pretender dar una autonomía total y completa a las máquinas (...). Mucho del software que nos parece que lo hace todo de forma automática está periódicamente revisado por humanos. El futuro está en la simbiosis humano-máquina”, insistió López de Mantarás.

Él no solo cree que la cooperación conllevará menos problemas éticos, sino que además sus resultados conjuntos serán muy superiores a los individuales.

“Por supuesto que seguiremos siendo insustituibles. Y por muchísimos años. Ni mis bisnietos, ni mis tataranietos van a ser sustituidos por las máquinas inteligentes”, dijo el científico.

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