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El breve espacio de un segundo bisiesto

Actualizado el 18 de enero de 2015 a las 12:00 am

El 2015 será más largo que el 2014: un segundo, para ser exactos, porque de exactitud es de lo que se trata este asunto

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Las redes sociales están plagadas de píldoras de filosofía al portador y de consejos para llevar: frases hechas que “visten mucho” cuando uno las repite.

Una de las más populares, pregunta: “¿Qué harías si tuvieras un poco más de tiempo?

Pues resulta que esa preguntica no será vacía para el presente año, porque este 2015 será más largo que el 2014..., un segundo para ser exactos; porque de exactitud es de lo que se trata el asunto.

Ese segundo de más se le agregará al próximo 30 de junio, justo antes de pasar al 1.° de julio.

De tal modo, se pasará de las 23:59:59 a un insólito 23:59:60, antes de que los relojes marquen el correspondiente 00:00.00. Hemos topado con el segundo intercalar.

Parece algo anecdótico, pero puede traer serias consecuencias sobre programas informáticos, webs y sistemas operativos. Así pasó en el 2012.

La medida de añadir un segundo a un año determinado se estableció en 1972.

Desde aquel entonces se puso en práctica en 24 ocasiones (incluida la del venidero 30 de junio).

Sin embargo, también se debate eliminarlo. Estados Unidos es el principal impulsor de la abolición y el Reino Unido, su defensor acérrimo.

Para el 2012, nadie se puso de acuerdo y dejaron la discusión para este 2015...

Mientras tanto, el segundo intercalar –llamado también “el segundo bisiesto”– sigue ahí, tan campante.

El Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (Syrte, por sus siglas en francés) del Observatorio de París es el encargado de alargar el año y hacer el respectivo anuncio, el cual se emitió el pasado lunes 12.

¿Qué hora es?

El segundo intercalar se agrega al Tiempo Universal Coordinado (UTC, por sus siglas en inglés), hora estándar que se usa de referencia en todo el planeta.

Lo que sucede, como explica una nota de CNN, es que la rotación de la Tierra no es constante y tiende a fluctuar.

Ese movimiento puede frenarse o acelerarse debido a terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, cambios en el núcleo terrestre o la interacción gravitacional con el sol y la luna y la fricción que provocan las mareas y los vientos.

Sucede, entonces, que el UTC –base de la hora que le da el reloj que lleva en su muñeca– viene de los 400 relojes atómicos que están distribuidos en 70 laboratorios alrededor del mundo.

Aunque suene descabellado, los relojes inventados por la humanidad tienen una mayor precisión que el mismo planeta.

Con los relojes atómicos, la noción de medir el tiempo con la hora solar queda obsoleta, ya que son aparatos extraordinariamente exactos.

Por ejemplo, el más preciso de ellos, según una nota del diario digital El Confidencial, de España, se atrasaría un segundo cada 300 millones de años.

Estos relojes se basan en las vibraciones que suceden dentro de los átomos para medir el paso del tiempo.

Así, esta precisión combinada con el “frenazo” terrestre hace que el tiempo astronómico se despegue del tiempo atómico; por eso, debe hacerse este ejercicio de sincronización.

Si bien puede parecer imperceptible para la vida cotidiana, en 60 años el desfase sería de 10 minutos y en 600 años de una hora.

Daniel Gambis, director del Servicio Internacional de Rotación de la Tierra, no se toma la cosa a la ligera y aplaca la discusión un argumento inapelable: “En un solo segundo, un satélite puede recorrer siete kilómetros”.

Son las...

Convengamos en que para la vida cotidiana, el famoso “segundo bisiesto” es imperceptible... ¿O no?

La última vez que se agregó fue el 30 de junio del 2012 y causó problemas.

“Foursquare, Linkedin, Mozill y Yelp sufrieron caídas. Algo similar sucedió con Reddit, debido a un subsistema Linux, que no entendió el sistema”, se lee en una nota de El Confidencial.

La aerolínea australiana Qantas también experimentó apuros con sus computadoras la primera mañana de julio de ese 2012.

Esto sucede porque, simplemente, muchas de las plataformas de software que sustentan sitios web no saben qué hacer con ese segundo extra y los sistemas pueden confundirse, apunta el sitio BBC Mundo.

Así es la vida en el siglo XXI: nuestros dispositivos dependen de una precisión nunca vista. Al alterarlos, se pueden interrumpir.

En Estados Unidos y algunos países europeos impulsan abolir el “bendito” segundo intercalar por engorroso. Por el contrario, en el Reino Unido insisten en que no se debe componer lo que no está roto.

Este 2015 tenemos un segundo más y estará en cada uno el cómo se aprovecha. Recordemos el consejo de John Keating (encarnado por Robin Williams) en La sociedad de los poetas muertos:“Carpe diem” (“aprovecha el día”).

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