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Tico prueba técnica para entender males genéticos

Actualizado el 15 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Investigación daría pistas para desarrollo de medicamentos más efectivos

Estudio se efectuó junto a científicos de Francia, Italia y Hong Kong, entre otros

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TÉCNICA DE MANIPULACIÓN GENÉTICA (Infografía LN)

Tratar algunos tipos de cáncer y hasta combatir enfermedades como la obesidad y la diabetes podría ser mucho más sencillo en el futuro, gracias al aporte de un grupo de científicos, entre los que se encuentra un joven costarricense llamado Enrique Lin Shiao, de 26 años.

Este biofísico es oriundo de Sabanilla de Montes de Oca y, junto a colegas de Francia, Italia y Hong Kong, publicó recientemente un estudio en la revista Science.

La investigación se enmarca en el campo de la llamada epigenética, disciplina que analiza cómo se emplea la información genética o ADN (ácido desoxirribonucleico) en el cuerpo de cada persona.

“El ADN es como el hardware (o estructura) de la computadora y la epigenética es el software (o programa) que dicta cómo este se va a utilizar”, comentó Enrique Lin.

Según el biofísico, los resultados de su estudio son relevantes, pues abren la puerta a la investigación para el desarrollo de medicamentos capaces de atacar enfermedades de modo novedoso, al modificar la forma en que el cuerpo usa el ADN. Esto quiere decir que podría dar pistas a la ciencia para aprender a tratar enfermedades epigenéticas, genéticas y hereditarias.

Enrique Lin Shiao, de 26 años, es oriundo de Sabanilla de Montes de Oca y, en la actualidad, cursa su doctorado en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos. Desde los 18 años estudia fuera del país. Primero, lo hizo en Alemania donde obtuvo su bachillerato en Ingeniería Física, y posteriormente cursó una maestría en Biofísica, en Alemania e Inglaterra.
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Enrique Lin Shiao, de 26 años, es oriundo de Sabanilla de Montes de Oca y, en la actualidad, cursa su doctorado en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos. Desde los 18 años estudia fuera del país. Primero, lo hizo en Alemania donde obtuvo su bachillerato en Ingeniería Física, y posteriormente cursó una maestría en Biofísica, en Alemania e Inglaterra.

Traductores. En el desarrollo  del estudio intervinieron científicos de diversas áreas; entre ellas, química, bioquímica, informática y biología.

Los profesionales se enfocaron en unas proteínas llamadas bromodominios, las cuales son conocidas por tener la capacidad de leer (traducir) la información epigenética e influir en el reordenamiento del material genético.

“En una persona, todas las células del cuerpo, las de la  piel, los músculos y las neuronas, entre otras, tienen el mismo ADN, pero son diferentes  porque, en cada célula, el cuerpo utiliza partes específicas del ADN y las otras partes las deja empacadas e inaccesibles”, aclaró Enrique Lin.

En ese proceso, los bromodominios desempeñan un rol indispensable, pues son uno de los lectores principales, encargados de decidir  cuáles secciones del ADN se leen y se usan en determinada célula y cuáles no. 

La investigación se centró en los  bromodominios de la familia BET o tipo BET. Esto, debido a que investigaciones previas han demostrado que cuando estos trabajan de forma irregular en el cuerpo,  fomentan ciertos tipos de cáncer  como la leucemia o los carcinomas, así como diabetes y obesidad, entre otros.

Proceso. El primer paso para el desarrollo de este estudio fue una  simulación computacional de un bromodominio tipo BET. En esta se analizaron diferentes regiones para determinar en cuáles de ellas se podría introducir un agujero sin afectar la función del bromodominio.

Luego, por medio de un proceso biotecnológico, se desarrolló en el laboratorio un bromodominio modificado (con un agujero).

Seguidamente, los científicos procedieron a colocar en el agujero un fármaco inhibidor llamado iBET. Esta es una droga  que en la actualidad se utiliza en ensayos clínicos para tratar el cáncer. Su objetivo es frenar al bromodominio que está actuando de manera defectuosa.

Por último, los investigadores evalúan el sistema bulto-agujero, utilizando células humanas cultivadas en el laboratorio. “Así, determinan que este nuevo fármaco solo afecta bromodominios en los cuales se ha introducido un agujero”, explicó Lin.

“El estudio que desarrollamos es para poder inhibir, de forma selectiva, a cada miembro de esa familia (los bromodominios BET), algo que nadie ha hecho hasta el momento”, aseguró Lin.

Con él coincidió el profesor Alessio Ciulli, quien dirigió la investigación y brindó declaraciones a la publicación BBSRC .

“Esto es un poco como tener un motor de carro. Si usted tiene un problema y quiere averiguar dónde se localiza exactamente, no debe reemplazar todo el motor, sino la pieza específica que necesita ser arreglada. Este es el nivel de atención que ahora es posible alcanzar gracias a los bromodominios, como resultado de nuestro descubrimiento”.

Esta investigación abre la posibilidad de identificar cuál es la función de cada uno de los bromodominios BET y determinar el rol que desempeñan en diferentes males.

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Monserrath Vargas L.

movargas@nacion.com

Periodista de ciencia y tecnología

Redactora en la sección de Aldea Global de La Nación. Periodista graduada por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre ciencia y tecnología.

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