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Terapia devuelve la sonrisa a los pacientes con cáncer

Actualizado el 18 de enero de 2015 a las 12:00 am

Iniciativa rehabilita, de forma integral, a personas con ese padecimiento

Atención que se brinda evita cirugías o toma de fármacos adicionales

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Terapia devuelve la sonrisa a los pacientes con cáncer

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Alicia Aguilar asiste al programa de rehabilitación debido a un padecimiento del túnel carpal en ambas manos. La mujer, de 37 años, aseguró que la terapia la está ayudando a librarse de una intervención quirúrgica. La atiende la terapeuta ocupacional Alina Gutiérrez. | ALONSO TENORIO

Aprender a lidiar con el dolor, reinsertarse en el mundo laboral y disfrutar de la vida son las enseñanzas que obtienen los pacientes con cáncer de una particular iniciativa que funciona en el Hospital Calderón Guardia.

“Lo que le decimos a los pacientes es: ‘la vida continúa; esta es una segunda oportunidad, solo tenemos que hacer ciertos ajustes y tener ciertos cuidados’”, contó Vanessa Uclés, la joven doctora, quien ideó el Programa de Rehabilitación en Cáncer y Cuidados Paliativos.

El proyecto funciona desde el 2012 y pretende devolverle a las personas funcionalidad, calidad de vida y dignidad.

“La Caja Costarricense de Seguro Social invierte mucho dinero en la curación de estos pacientes y si tenemos secuelas y se tienen que pensionar, no es bueno ni para el paciente ni para el país; es fuerza productiva (que se pierde)”, explicó Uclés.

La terapia que reciben va más allá de ejercicios físicos; se les aborda de forma integral, según comentó Juan Diego Soto, fisioterapeuta del programa.

“Nosotros los ayudamos a tratar de estar bien, a mejorarles la condición del dolor, para evitar que eso los aqueje. A que su condición mejore y su vida sea llevadera”, destacó.

La actitud de los pacientes y la forma en que las familias de estos se involucran también se transforma con la rehabilitación que reciben.

La doctora Vanessa Uclés recordó un caso de una señora, quien nunca había abrazado a sus hijos. Con los ejercicios de rehabilitación que les recomendaron en el programa, tanto ella como sus familiares aprendieron a expresar afecto.

Esto debido a que se entrena a los hijos para que puedan movilizar en la cama a los pacientes que se encuentran en estado avanzado de la enfermedad, y así se evita que se les hagan úlceras por presión. Con el tiempo, el contacto físico de la terapia se convirtió en abrazos, recordó la doctora Uclés.

Recomenzar. Vilma Mejías de 51 años y vecina de la Trinidad de Moravia ha sido parte del programa en diversas oportunidades. Hace más de dos años fue operada de un cáncer de mama.

La intervención quirúrgica de la axila le provocó inmovilización del brazo derecho. Luego presentó una trombosis en la extremidad izquierda.

Después del proceoso de quimioterapia, le ocurrió un daño en el nervio sural y una hernia en la columna.

“Dicen que por todo lo vivido, yo tengo problemas de memoria y mi trabajo (analista de crédito) es de aplicar mucho la memoria. Acá me orientaron, me ayudaron a hacerle frente al trabajo”, relató la señora Mejías.

Incluso, el programa se encargó de efectuar recomendaciones en la oficina de Mejías para que ella pudiera incorporarse en sus tareas, tomando en cuenta sus nuevas condiciones de salud.

La encargada del programa, Vanessa Uclés, explicó que con estas recomendaciones han tenido buena respuesta de los patronos de instituciones públicas, como de empresas privadas. Sin embargo, aun estos consejos no son vinculantes, es decir, no es obligatorio que el jefe los ejecute.

Alina Gutiérrez, de terapia ocupacional, expresó que se trabaja en muchas áreas de la persona: la motora, perceptiva, autonomía y la parte social.

“Vemos el autocuidado, la alimentación, la higiene, lo laboral, educativo y el entorno”, dijo.

María Eugenia Amador, de 65 años y vecina de Curridabat, es otra de las que se benefician con esta terapia.

Amador se ha sometido a 14 sesiones de terapia, tres veces por semana en el programa de rehabilitación, pues tras una intervención por cáncer de mama, la mujer presenta inflamación del brazo izquierdo.

Ella asegura que quienes la atienden son “calidad de personal. Me tratan muy bien”.

Al mes, unos 80 pacientes son atendidos por el programa, entre ellos, personas que no necesariamente tienen cáncer, pero que requieren rehabilitación.

El objetivo es que los enfermos hagan su vida lo más independiente posible y, en muchos casos, la terapia evita que deban consumir más medicamentos, manifestó Vanessa Uclés.

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Monserrath Vargas L.

movargas@nacion.com

Periodista de ciencia y tecnología

Redactora en la sección de Aldea Global de La Nación. Periodista graduada por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre ciencia y tecnología.

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