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En la IV Olimpiada Nacional

Robótica imprime entusiasmo

Actualizado el 18 de agosto de 2013 a las 12:00 am

500 escolares, colegiales y universitarios participan

Ganadores de las tres categorías viajarán a la final mundial en Indonesia

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Kevin Castro es alumno de la escuela Jesús Jiménez, ubicada en Cartago. Él participó junto a sus hermanas Nicole y Karina. | JORGE NAVARRO.

Karina, Kevin y Nicole Campos comparten, además del parentesco, el gusto por la robótica. Ayer, en el Club Cariari, Heredia, estos tres hermanos afinaban los últimos detalles de su robot construido con piezas de Lego y circuitos electrónicos, para competir en la Olimpiada Nacional de Robótica .

Esos alumnos de la escuela Jesús Jiménez de Cartago se mostraron muy entusiasmados con la competencia y dejaron claro cuál es su objetivo.

“El año pasado, nuestros compañeros fueron a Malasia; este año, nosotros queremos intentarlo y ver si podemos ganar e ir también a Indonesia”, aseguró Kevin.

Los pequeños compiten en la categoría A, para menores de 13 años. Sin embargo, los 500 participantes de la Olimpiada también podían hacerlo en las categorías B (de 13 a 16 años) y C (menos de 20 años).

En esta ocasión, la Universidad Nacional (UNA) se hizo cargo de la coordinación de la actividad junto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), además de la colaboración de la Fundación Omar Dengo y el Banco Nacional.

A cada categoría se le asignó un reto diferente, según explicó Francisco Mata, director de la escuela de Informática de la UNA .

“Los problemas que los concursantes deben resolver con el robot van creciendo en complejidad según la edad”, comentó Mata.

Los robots de los escolares tenían como tarea recolectar cubos de colores confeccionados con piezas de Lego y depositarlos después en cajas, haciendo coincidir el color del cubo con el de la caja.

En la categoría B, los muchachos deberían buscar stupas (templos donde se guardan reliquias del Buda simuladas con piezas de Lego, llevarlas a un lado de la mesa y separar las que tienen reliquias de las que no tienen.

Por último, los menores de 20 años deberían simular que su robot estaba en la isla Komodo, en Indonesia, detectar los huevos de dragón (esferas de colores) y, finalmente, depositarlos en un determinado lugar. Este objetivo deberían conseguirlo superando escaleras y otros obstáculos.

Mientras los grupos se preparaban, el profesor Henrik Scharfe , responsable del robot de rasgos humanos Geminoid DK, se acercó a los muchachos para conversar con ellos y conocer sus proyectos.

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Un ambiente de mucha adrenalina y competencia imperaba entre los concursantes, antes de que se iniciara el enfrentamiento entre ellos con los jueces presentes.

“Poder hacer una máquina a la que uno pueda decirle qué hacer y además que resulte útil. Esa es una de las cosas más ‘chivas’ de hacer esto”, destacó, entusiasmado, Carlos Andrés Mora, de 17 años.

Este alumno del Colegio Científico de San Ramón, Alajuela, concursa en la Olimpiada junto con Esteban Dodero y Henry Guerrero.

Los ganadores de la competencia se darán a conocer al mediodía de este domingo. Los favorecidos de las tres categorías viajarán en setiembre a Indonesia, donde se celebrará el mundial de robótica.

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Monserrath Vargas L.

movargas@nacion.com

Periodista de ciencia y tecnología

Redactora en la sección de Aldea Global de La Nación. Periodista graduada por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre ciencia y tecnología.

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