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Información publicada en Actas de la Academia Nacional de la Ciencia

Planetas como la Tierra hay muchos

Actualizado el 06 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Se ubican en nuestra Vía Láctea y orbitarían una estrella similar al Sol

Análisis se hizo con datos obtenidos por el telescopio Kepler en últimos tres años

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La Tierra forma parte de un conjunto de planetas que giran alrededor del Sol, pero este esquema no es único ni exclusivo del sistema solar que conocemos.

En la Vía Láctea, aproximadamente una de cada cinco estrellas similares a nuestro Sol, cuentan con planetas del tamaño de la Tierra que orbitan en su zona habitable. Esa información fue revelada durante la II Conferencia Científica Kepler, que se realiza del 4 al 8 de noviembre en el Centro de Investigación Ames de la NASA.

Desde el año 2009, el telescopio espacial Kepler explora la Vía Láctea en busca de exoplanetas; es decir, planetas que orbitan alrededor de estrellas diferentes del Sol y cuyo tamaño va desde la mitad hasta dos veces el de la Tierra. Tras al analizar la información de Kepler, los astrónomos cuentan con más pruebas para afirmar que los planetas similares a la Tierra son más comunes en la Vía Láctea de lo que se creía.

Recreación artística del exoplaneta Kepler-69c, ubicado en una zona habitable de su estrella. | NASA
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Recreación artística del exoplaneta Kepler-69c, ubicado en una zona habitable de su estrella. | NASA

La investigación –publicada en las Actas de la Academia Nacional de la Ciencia de Estados Unidos– detalló que se analizaron las medidas de luminosidad de 42.000 estrellas detectadas por la misión Kepler. Tras el análisis, se hallaron 603 planetas, de los cuales 10 son de un tamaño similar al de la Tierra y, además, reciben niveles de energía estelar muy parecidos.

Sin embargo, los astrónomos aclararon que el hecho de que un planeta con una masa comparable con la de la Tierra se halle en una zona donde podría ser habitable no quiere decir que haya vida necesariamente, pues la misión no detalla las características de atmósfera, si hay oxígeno o agua líquida.

“Algunos planetas podrían por ejemplo tener atmósferas muy espesas, lo que volvería las temperaturas en la superficie demasiado elevadas para organismos vivos”, explicó Geoffrey Marcy, uno de los autores de la investigación.

Mundos ¿semejantes? Se le denomina “zona habitable” a aquella área en el espacio que ofrece las condiciones idóneas para el surgimiento de la vida.

Según explicó la directora del Centro de Investigaciones Espaciales de la Universidad de Costa Rica (Cinespa) , Lela Taliashvili, la zona habitable existe tanto en estrellas como en galaxias. De este modo, la zona habitable de una estrella como el Sol es aquella que ofrece las condiciones para que un planeta que orbita a su alrededor pueda albergar agua en estado líquido, condición necesaria para las formas de vida que conocemos.

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Por su parte, el astrofísico nacional Jeudy Blanco, también del Cinespa, aclaró que la distancia y tamaño de la zona habitable depende de factores como la luminosidad de la estrella. “Si la estrella (o Sol) es muy brillante, la zona habitable estará más lejos de esta pues la cantidad de energía que un planeta cercano recibe sería demasiada y evaporaría toda el agua. En estrellas menos brillantes sucede lo contrario: la zona habitable está más cerca ya que la energía de la estrella es tan poca, que si un planeta está muy alejado, toda el agua se congelaría”, dijo.

Sujetos a prueba. Luego de tres años de recopilar información, Kepler ha logrado identificar 3.538 “candidatos” a planetas. “Se trata de cuerpos celestes de los cuales no se ha podido confirmar que sean planetas. La Unión Astronómica Internacional es la autoridad encargada de tomar la decisión final después de realizar estudios detallados”, afirmó Taliashvili.

Jeudy Blanco explicó que se les llama “candidatos” porque no es sencillo confirmar su condición. “Los métodos actuales de detección de planetas extrasolares como la misión Kepler son indirectos, pues el brillo de las estrellas es tan intenso que imposibilita, de momento, la detección directa. Lo que se hace es medir las variaciones de la luminosidad de cada estrella”.

Las variaciones las pueden causar el tránsito de planetas alrededor de la estrella (como un eclipse) o procesos intrínsecos a ella.

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