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Estudio con ‘momias de Llullaillaco’

Incas dieron coca y alcohol a niños antes de momificarlos

Actualizado el 01 de agosto de 2013 a las 12:00 am

Tres chicos participaron del ritual ancestral en que se ofrendaba la vida

Estudio sugiere que pudieron haber sedado a doncella que conocía su ‘suerte’

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Incas dieron coca y alcohol a niños antes de momificarlos

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LONDRES. Sentada con las piernas cruzadas y una media sonrisa en los labios, “la doncella” de las momias de Llullaillaco parece dormir en paz. Cuando se la desenterró, en 1999, las hojas de coca entre sus dientes y su tumba congelada en la cima de la montaña, eran los únicos indicios de que había sido parte de un ritual de sacrificio inca hacía unos 500 años.

Nuevos estudios del cuerpo en perfecto estado de conservación revelan información sin precedente de su vida antes de su muerte, quizá por hipotermia, y generan dudas sobre cuánto conocía su destino.

El cuerpo congelado de la adolescente de 13 años apareció sepultado en una cámara de 1,5 metros bajo tierra cerca del volcán Llullaillaco, junto con los cuerpos de un niño y una niña de 4 o 5 años.

Los tres cuerpos son las momias mejor conservadas del orbe, según dijo Andrew Wilson, de la Universidad de Bradford, Reino Unido.

Los chicos participaron del ritual inca conocido como capa cocha, para ofrendar la vida de niños. La información sobre la ceremonia surge de los cronistas españoles del siglo XVII, que no tuvieron en cuenta la perspectiva de los niños. Las momias, sobre todo la de “la doncella”, brindan ese punto de vista. “Tenía el cabello con pequeñas trenzas perfectamente armadas y que nos ubica casi dos años antes de su muerte”, dijo Wilson. Con su equipo, analizó cómo los rastros de sustancias químicas varían desde la raíz hasta la punta. Los resultados revelan que la alimentación de la doncella cambió en esos dos últimos años. Doce meses antes de su muerte, su dieta varió de alimentos simples a productos más nutritivos, lo que indicaría el momento cuando la sacaron de un casa humilde para ocupar el estatus de elegida para el sacrificio.

Los marcadores químicos también indican que en los últimos meses de vida, ingirió grandes cantidades de alcohol y coca.

El nivel máximo de consumo de coca fue cuando le quedaban seis meses de vida, lo que coincide con la preparación de su cabello. En las últimas 6 semanas de vida, en cambio, aumentó su consumo de alcohol, lo que no ocurrió en los otros dos niños. Seguramente, tuvieron un papel secundario.

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Esta diferencia llamó la atención a los científicos, quienes se preguntan si podría atribuirse a una mayor necesidad de sedar a la doncella antes del sacrificio. “Sólo podemos hablar de una hipótesis, pero al ser mayor, ella podría haber comprendido lo que sucedía. Y aunque hubiese considerado un honor su muerte inminente, le habría provocado ansiedad”, dijo John Verano, de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans.

Charles Stanish, de la Universidad de California, tiene otra interpretación: el alcohol y la coca no se usaron para sedar a la doncella, sino para ayudarla a cumplir su destino. “Algunos dirán que en ese contexto cultural se trataba de una acción humanitaria”, sostuvo. Pero para Verano hay otro elemento importante: su cabello también contiene cortisol, la hormona del estrés. “Si también aumentó (el nivel de cortisol) hacia el final de su vida, sería algo muy interesante”, dijo.

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