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Investigadores españoles lideran proyecto Malaspinomics

Expertos pretenden descifrar el genoma del océano profundo

Actualizado el 23 de junio de 2013 a las 01:23 am

A la fecha, se ha analizado el 15% de los virus, bacterias y protistas

La meta es secuenciar más de 2.000 muestras de tres océanos

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Expertos pretenden descifrar el genoma del océano profundo

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En estas placas de Petri se tienen cultivos de los microorganismos recogidos durante la expedición Malaspina 2010. | CSIC PARA LN

Aunque la Tierra es un planeta azul, lo cierto es que se conoce más de la Luna que de lo que yace en las profundidades del mar.

Sin embargo, un grupo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España pretende cambiar esta realidad y, por esa razón, se aboca a descifrar el genoma del océano profundo.

Colección

El proyecto está usando organismos recolectados durante la expedición Malaspina

Se trata del proyecto Malaspinomics, el cual pretende secuenciar los genes de virus, bacterias y protistas que viven a una profundidad de más de 4.000 metros.

“Malaspinomics supone un salto adelante porque estamos analizando por primera vez las muestras del océano profundo, en cuenta los grandes océanos. Los nuevos protocolos de secuenciación y de análisis permiten extraer bastante más información que, en estudios previos, limitados a regiones concretas o a aguas superficiales, y a un nivel de resolución sin precedentes”, señaló Carlos Duarte, investigador del CSIC, durante la presentación del proyecto en España.

Asimismo, y según declaraciones dadas a la prensa por Josep Maria Gasol, quien también es investigador del CSIC, se prevé tener inventariado 154 millones de genes al finalizar el proyecto.

Para ello, los científicos cuentan con más de 2.000 muestras de microorganismos que fueron recolectados en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico durante la expedición Malaspina .

Esta expedición se realizó en el 2010 con el objetivo de medir el impacto del cambio global en los ecosistemas océanicos e inventariar su biodiversidad.

En esa oportunidad, se tomaron muestras en 313 puntos a distintas profundidades hasta llegar a los 6.000 metros.

“(Las muestras) son especialmente valiosas porque provienen de zonas científicamente poco estudiadas hasta ahora, como el Índico y el Pacífico Sur. Las evidencias más recientes sugieren que el océano profundo alberga bacterias activas y muy diversas, así como arqueas protistas, virus y zooplancton”, destacó Gasol.

Al amparo del CSIC, en el proyecto participan investigadores del Instituto de Ciencias del Mar, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados y el Centro Nacional de Análisis Genómico de Barcelona. Asimismo, se cuenta con el apoyo del Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona, el Joint Genome Institute (EE. UU.) y el European Molecular Biology Laboratory (Alemania).

De hecho, los datos serán procesados en la supercomputadora MareNostrum, la cual pertenece al Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona.

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Arriba se ven las placas con cultivos de microorganismos cuyos datos serán procesados en la supercomputadora MareNostrum (abajo) del Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona.  | CSIC PARA LN.
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Arriba se ven las placas con cultivos de microorganismos cuyos datos serán procesados en la supercomputadora MareNostrum (abajo) del Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona. | CSIC PARA LN.

Un mundo por descubrir. La mayor parte de la biota en este planeta está compuesta por microorganismos y el 72% de ellos vive en los océanos a más de 200 metros de profundidad.

Según Duarte, el 60% de las bacterias recolectadas durante la expedición son desconocidas.

Algunas de ellas, según observaron los científicos de Malaspinomics, son capaces de degradar compuestos tóxicos que se acumulan en el fondo marino.

“Hemos descubierto bacterias con rutas metabólicas capaces de degradar metilmercurio derivado de la actividad humana. Otras bacterias, los metanotrofos, utilizan los productos de degradación de esos compuestos tóxicos como fuente de carbono y energía.

”La detección de estas plantas de reciclaje del océano profundo nos permite identificar aquellas regiones con mayor cúmulo de sustancias tóxicas y utilizar estas bacterias como biosensores del estado ecológico de un ambiente tan desconocido hasta ahora”, comentó Silvia Acinas, investigadora de CSIC, en un comunicado.

Aplicaciones. A la fecha, se han analizado el 15% de las muestras. Los investigadores están optimistas sobre las aplicaciones en biotecnología que sus hallazgos podrían tener.

“Esta colección tiene un incalculable valor estratégico porque ningún país posee este tipo de muestras a escala global. Vamos a entregar a las bases de datos internacionales centenares de millones de genes nuevos con capacidades metabólicas hasta ahora desconocidas y con posibles aplicaciones”, manifestó Duarte.

Es que los océanos poseen basta experiencia resolviendo cuestiones que actualmente le quitan el sueño al ser humano.

“El potencial biotecnológico de los organismos marinos es inmenso y más aún en el océano profundo. Esperamos que los genes recolectados en Malaspina abran la puerta a múltiples aplicaciones biotecnológicas en campos como la bioenergía, la alimentación o la cosmética”, dijo Jesús María Arrieta, otro de los investigadores del CSIC.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista de Ambiente

Redactora en la sección Aldea Global. Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales. Recibió los premios Innovación para el Desarrollo Sostenible (2011) y Periodismo Agrícola y Desarrollo Rural (2012).

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