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Estudio publicado en la revista ‘Current Biology’

Elefantes africanos son capaces de entender los gestos humanos

Actualizado el 23 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Elefantes africanos son capaces de entender los gestos humanos

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Al igual que los perros son capaces de seguir cuando señalamos a los alimentos o los juguetes, los elefantes también son capaces. | JIM WILSON/NYT

Los elefantes africanos entienden más de lo que se suponía.

Una nueva investigación sugiere que estos paquidermos grises pueden comprender gestos humanos (como apuntar), así como los perros son capaces de ir cuando les señalamos comida o juguetes.

La habilidad de un elefante para entender estos gestos podría explicar cómo es que los humanos han podido utilizarlos como animales de trabajo durante miles de años.

Los humanos señalan y responden a gestos de señalización desde la infancia. Es una de las primeras formas que aprendemos para comunicarnos.

Muchos animales domesticados como los perros, los gatos, las cabras y los caballos también pueden interpretar gestos humanos. Pero entre los animales salvajes, incluso a algunos de nuestros parientes más cercanos (como los chimpancés) les cuesta responder a nuestros gestos.

Ahora, un nuevo estudio ha demostrado que los elefantes africanos son capaces de interpretar correctamente los gestos de apuntar, incluso sin haber sido específicamente entrenados para hacerlo.

“Los elefantes parecen únicos por ser tan útiles cuando están entrenados, y aún así nunca han sido criados selectivamente en cautiverio”, dice Richard Byrne, de la Universidad de St. Andrews, Escocia, quien estudia la evolución del comportamiento cognitivo y social.

Siguiendo el punto. Byrne y su coautora, Anna Smet, una alumna de doctorado de la Universidad de St. Andrews, estudiaron 11 elefantes africanos cautivos cuyo trabajo habitual era dar paseos a los turistas en un lugar cercano a las cataratas Victoria, en el sur de África.

En su experimento inicial, Smet se paró a medio camino entre dos contenedores, uno de ellos lleno de comida; utilizó el brazo para señalar el contenedor con comida, mientras miraba alternadamente a un elefante y al recipiente.

Los elefantes fueron significativamente más propensos a elegir el contenedor que Smet señalaba, informaron los investigadores la revista Current Biology.

Los animales siguieron prefiriendo el contenedor que Smet señalaba aún cuando la investigadora variaba su posición, moviéndose más cerca de un contenedor o de otro, sugiriendo que no estaban eligiendo una cubeta basándose simplemente en la posición del cuerpo de ella. Cuando los investigadores intentaron diferentes gestos para apuntar, descubrieron que los elefantes respondieron exitosamente a la dirección del antebrazo, mano y dedo índice de Smet, pero no sólo a la dirección de su mirada.

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“Mientras que los bebés humanos son capaces de interpretar la dirección de la mirada, la visión de un elefante probablemente no es lo suficientemente buena como para hacer esto”, explica Byrne.

Cuando los investigadores compararon los resultados de todas las pruebas, descubrieron que no había diferencia entre el grado de éxito de interpretación de gestos de los elefantes en la primera mitad de las pruebas versus la segunda mitad.

“Por lo tanto, ciertamente no estaban aprendiendo durante el experimento”, considera Byrne.

Byrne también intentó averiguar si los elefantes podían haber aprendido a interpretar los gestos de apuntar antes de la prueba, ya sea de sus cuidadores o de otros humanos a su alrededor.Todos los animales estaban entrenados, pero se les había enseñado a responder a los comandos vocales de sus cuidadores más que a sus gestos.

Cuando Smet dedicó tres meses a observar cuidadosamente a los cuidadores, no los vio utilizar gestos de apuntar con los elefantes. “Si aprendieron esta habilidad de los humanos, es un misterio para nosotros cuándo lo hicieron”, dice.

¿Señalando en la naturaleza? No es tan sorprendente que los elefantes sean capaces de reaccionar ante gestos humanos, afirma Phyllis Lee, una profesora de Psicología de la Universidad Stirling, en Escocia, quien ha realizado investigaciones de campo con elefantes salvajes.

“No es inesperado, dado que hay buena evidencia de que pueden reaccionar a las señales físicas de otros animales y de sus compañeros sociales”, dice Lee, quien no participó del estudio.

Los elefantes necesitan entender las señales de sus compañeros sociales, y podrían responder a las indicaciones en el experimento porque “esto que se ve como una trompa grande y que señala a una cubeta de alimento, podría ser el tipo de cosas de la que se ocupan los elefantes”, subraya Lee.

Se sabe que los elefantes usan sus trompas para comunicarse socialmente, pero no está claro si interpretan los gestos de la trompa como señalización.

“Cuando detectan algo alarmante, característicamente lo enfrentan y alzan la trompa sobre la cabeza apuntando (hacia el peligro) con la punta”, explica Byrne. “Siempre hemos pensando que estaban olfateando la brisa, pero tal vez también estén señalando; nuestros resultados sugieren que es más que probable”, considera.

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Un estudio anterior con elefantes asiáticos descubrió que no respondían a señalizaciones humanas. Pero los resultados contradictorios de ese estudio pudieron haberse debido a diferencias en métodos experimentales y al nivel de entrenamiento previo que los elefantes recibieron, según Byrne y Lee.

“Me sorprendería que la causa de los diferentes resultados fuera que los elefantes asiáticos no pueden entender los gestos de apuntar”, subraya Byrne.

Mientras que el estudio actual con elefantes africanos entrenados y cautivos podría explicar por qué los elefantes han sido tan útiles para los humanos, “no nos dice mucho sobre qué son capaces de hacer cognitivamente los elefantes salvajes”, comenta Lee.

“Entender cómo se comunican los elefantes salvajes sería extremadamente interesante, pero necesitamos hacer esos estudios en la naturaleza”, dice.

Eso es algo que Byrne espera hacer en el futuro: observar si los elefantes salvajes utilizan gestos para apuntar. “La evolución no selecciona habilidades que no son utilizadas naturalmente, lo que implica que los elefantes deben ser capaces de entender su propio comportamiento, como señalar. Sería bueno continuar y descubrir exactamente cómo los elefantes se señalan unos a otros”, agrega Byrne.

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