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Según datos de Prosic, de la UCR y RED 506,de Unimer

Casfés Internet en Costa Rica queman últimos cartuchos para estar a flote

Actualizado el 23 de febrero de 2014 a las 12:00 am

En un periodo de tres años, la cantidad de usuarios pasó de 34% a 3%

Negocios recurren a ofrecer servicios adicionales para mantener clientes

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Casfés Internet en Costa Rica queman últimos cartuchos para estar a flote

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Diez años atrás, los cibercafés eran la primera opción de los ticos para conectarse a Internet, pero la cantidad de personas con conexión en sus celulares o tabletas tiene hoy a estos negocios jugando sus últimas cartas para mantenerse a flote. Los números no mienten. En el 2005, el 34% de los usuarios de Internet se conectaban a la red gracias a estos cibercafés, aunque, para el 2009, la cifra bajó a un 24%.

El año pasado, tan solo el 3% de los usuarios frecuentes de Internet en la Gran Área Metropolitana (GAM) utilizaba los cafés: 36.000 de un total de 1,2 millones de internautas habituales.

Los datos se desprenden de estudios del Programa Sociedad de la Información y el Conocimiento (Prosic) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la encuesta RED 506 realizada por Unimer para el semanario El Financiero .

Nunca antes ha sido tan fácil conectarse a Internet en cualquier momento, y los cibercafés se llevaron el principal golpe.

De acuerdo con el Gobierno Digital y la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), mientras que en el 2009 había alrededor de 1.800 cibercafés en todo el país, hoy apenas son 471.

Nuevo contendiente. A inicios de siglo comenzó el brote de cafés Internet en varios países de Latinoamérica, y pronto se convirtieron en la principal manera de conectarse a la red.

Para Madanmohan Raolos, consultor internacional en nuevas tecnologías, en el 2002 esa era la mejor manera de popularizar la red de redes. Los cibercafés solían ser la opción predilecta, y a veces la única, para completar trabajos del colegio y universidad, socializarse en salas virtuales de chat y viajar sin rumbo por la red.

Ahora, a los clientes que pierden estos negocios parece llevárselos un nuevo y fuerte contendiente: los celulares y las tabletas conectados a Internet.

Frente a la estrepitosa caída de clientes de cibercafés, en los últimos tres años la proporción de usuarios de Internet móvil creció de 15% a 71% del total de personas con acceso a la red, según Unimer.

Además, mientras el número de suscripciones a Internet fija es estable, la cantidad de suscripciones a Internet celular crece a un ritmo acelerado, de acuerdo con Sutel.

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El número de cibercafés también palidece ante la facilidad de conseguir una red inalámbrica abierta. Por ejemplo, basta con tener un celular, tableta o computadora portátil para lograr conectarse a una red inalámbrica en restaurantes y centros comerciales.

De igual manera, las universidades estatales y algunas privadas ofrecen, a sus estudiantes, redes inalámbricas gratuitas de alta velocidad y laboratorios de cómputo con acceso a Internet.

En cuanto a los turistas, los hoteles brindan el servicio desde un dólar por hora.

A flote. Vender conexión a Internet y café ya no es suficiente para atraer clientes. Ante los temores de que se acabe el mercado, los cibercafés de hoy suelen tener la Internet más como un accesorio que como su principal negocio.

Negocios como Internet Clicc en Tibás y Tecnolab en Moravia recurren a la venta de artículos de oficina y cómputo, aparte de ofrecer fotocopias y encuadernado; también alquilan computadoras.

Mario Molina, dueño del cibercafé Offimax, en San José, abrió su local hace dos meses y reconoce que la venta de artículos de oficina, las fotocopias y el encuadernado le dan más ganancias que el alquiler de Internet.

“Yo hablé con varia gente de cibercafés y sí me dijeron que el Internet como tal no estaba dejando, que había que mover por medio de servicios complementarios”, dijo Molina.

La misma situación ocurre en las cercanías de las universidades de la GAM, donde varios de los locales se promocionan como centros de impresión y encuadernado, con el uso de Internet como un extra.

Otros, como Gamers Café, les apuestan a las consolas de videojuegos y computadoras con mejores gráficos para atraer a los asiduos jugadores en línea.

En San José, algunos locales ofrecen cabinas privadas para que mayores de edad pueden acceder a sitios pornográficos –prohibido por ley para los cibercafés de cabina abierta–, aunque no se publicitan con ese extra.

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