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Capacidad del bosque seco de purificar el aire se deteriora

Actualizado el 09 de enero de 2015 a las 12:00 am

La absorción de carbono bajó 50% en el 2014 con respecto al 2013

Estudio sugiere que sequía sería una de las responsables de esta pérdida

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Los investigadores cuentan con un sofisticado software y una red de sensores de medición ambiental de última generación. Estos permiten obtener datos como la captura de carbono que se realiza en el bosque seco de Santa Rosa, la humedad relativa, entre otros. La transmisión de datos se da en tiempo real con ayuda de un satélite y de Internet. | ARTURO SÁNCHEZ.

El aire que usted respira es filtrado por los bosques del país, que son los responsables de capturar el dióxido de carbono presente en la atmósfera y transformarlo en el oxígeno necesario para respirar y vivir.

Esa habilidad de purificar el aire se deterioró entre 2013 y 2014 en el bosque seco de Costa Rica, según lo sugiere una investigación hecho con la ayuda de un sofisticado software y un equipo de científicos, en el Parque Nacional de Santa Rosa, Guanacaste.

Ahí, profesionales de la Universidad de Alberta, Canadá, y del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) detectaron que entre el 2013 y el 2014, se capturó 50% menos carbono en el bosque seco del país.

“La pérdida de carbono se da por una reducción en la duración de crecimiento del bosque. Cuando hay sequía, fisiológicamente el sistema se contrae y se reduce la capacidad de almacenar carbono”, aclaró el costarricense Arturo Sánchez, líder del proyecto, quien labora en la Universidad de Alberta.

El investigador comentó que el 2013 fue un año “normal”, mientras que en el 2014 hubo mucha sequía.

Según explica un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la principal entrada de carbono a la biosfera (capa de la Tierra donde se desarrolla la vida), se da por medio de la fotosíntesis, un proceso en el cual las plantas necesitan luz, agua y glucosa para crear su propio alimento, así como también para absorber el carbono de la atmósfera y expulsar oxígeno.

Si un elemento como el agua falta, el proceso se altera.

Consecuencias. La disminución en la captura de carbono por parte del bosque seco secundario del país va más allá de un término científico, porque sus consecuencias se reflejan también en el ámbito económico.

Según una estimación efectuada por los investigadores con ayuda de del Instituto Interamericano para el Cambio Global (IAI) y de la empresa IBM, esta pérdida de absorción de carbono con respecto al año anterior, se calculaba en agosto de este año en unos $200 millones.

Monitoreo. El análisis para determinar cuánto carbono se capturó durante el 2014, se efectuó en 4 km cuadrados de Santa Rosa, con ayuda de un software de IBM llamado InfoSphere Streams, el cual permite analizar en minutos, información que antes tomaba meses procesar.

Los datos que se obtienen se pueden extrapolar a todo el bosque seco del país y resultan útiles para la toma de decisiones.

“La tecnología ofrece a los investigadores y, eventualmente, a los creadores de políticas públicas una capacidad sin precedentes para predecir eventos ambientales, como los incendios forestales y la sequía.

”También aplicar conocimientos para predecir con mayor exactitud cómo los bosques boreales y tropicales están recuperándose después de la deforestación y otras perturbaciones”, aseguró IBM en un comunicado oficial. Actualmente, y gracias al uso de esta tecnología, Santa Rosa, en Guanacaste, es un supersitio de monitoreo ambiental.

Este tipo de medición también se realiza en otros lugares del mundo, como Australia, y en Alberta, Canadá.

¿Cómo funciona el estudio en Santa Rosa? Unos 100 sensores de última generación se distribuyen de manera hexagonal en el bosque “ porque así se maximiza el área de cobertura en términos de monitoreo por metro cuadrado”, explicó Sánchez.

Los sensores no cuentan con batería, sino que aprovechan lo que el bosque les ofrece.

“Si se coloca un sensor en un árbol y este se mueve, los cambios de energía potencial a energía cinética (energía que posee un cuerpo debido a su movimiento) se transforman en energía que puede utilizar el sensor mismo para funcionar”, aclaró el investigador Sánchez.

Una vez que los sensores inteligentes han recolectado información, la envían de manera inalámbrica a una torre de 30 metros de altura, que a su vez transmite la comunicación a un satélite. Este ayuda a que la información llegue a la nube de Internet y que los datos sean analizados por el software de IBM, conocido como InfoSphere.

Aunque la información que se obtiene corresponde a Santa Rosa, la combinación de estos datos con estudios que hace la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) en la zona, permiten ver la gran fotografía de cómo está el bosque seco costarricense.

“Nuestros datos sirven para validar los productos de la NASA, eso nos permite hacer estudios regionales más precisos. Ellos analizan área foliar y actividad fotosintética y nosotros calculamos las mismas variables pero con mayor precisión”, concluyó Arturo Sánchez.

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Monserrath Vargas L.

movargas@nacion.com

Periodista de ciencia y tecnología

Redactora en la sección de Aldea Global de La Nación. Periodista graduada por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre ciencia y tecnología.

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