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La vanidad puede resultar cara a la salud

Actualizado el 18 de julio de 2015 a las 12:00 am

Si no son hechos por un profesional en belleza o con los productos aptos, los esmaltes para uñas, tintes del cabello y la cera depilatoria pueden ponerla en jaque

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Busque que el salón donde vaya sea higiénico y en el trabajen profesionales en belleza. | JORGE ARCE

Su intención era tomarse el día para relajarse y lucir bella: unas horas de salón de belleza o estética para teñirse el cabello, depilarse las piernas, hacerse un tratamiento facial, algo de maquillaje permanente o quizás ponerse uñas acrílicas.

Sin embargo, el plan resultó en lo contrario y perjudicó su apariencia y su salud. Debido a la falta de capacitación y de equipo de calidad de quienes la atendieron, sus piernas se quemaron, sus uñas tienen hongos, su piel sufrió quemadura y está con alergia y su cuero cabelludo está inflamado y débil.

Aunque suena a un caso exagerado al límite, esta podría ser una historia real –y lo ha sido– cuando por buscar ahorrar un dinero, se acude a personas poco o nada capacitadas o que utilizan productos de menor calidad, con el fin de abaratar los costos.

“Hay que tener ciertos cuidados con los salones de belleza. En estos lugares se manejan sustancias químicas y aparatos que producen altas temperaturas que pueden terminar dañando el cabello o la piel. A nosotros después nos toca correr para tratar alergias, infecciones o inflamaciones”, afirmó el dermatólogo Mauricio Mora.

Su colega Eugenie Arguedas es de la misma opinión: “Uno puede hacer reacción casi a cualquier químico. Hay gente que no tiene reacciones, pero otras personas pueden tener riesgos fatales, hongos en las uñas o caída del cabello, eso más bien es de lo menos grave; hay gente que enferma”, aseveró.

El riesgo no solo es en la piel y no solo es para los clientes de los servicios de belleza. Los estilistas o cosmetólogos también se ven expuestos a riesgos para sus vías respiratorias, sobre todo debido a los químicos que contienen algunos productos para el cabello.

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La vanidad puede salirle cara a la salud

“Hay diferentes efectos. Hay personas con infecciones en los ojos, o consecuencias en las vías respiratorias: rinitis, faringitis (infecciones en garganta). Podemos ver gente con enfermedades bronquiales. El asma puede empeorar en quienes la padecen. Hasta pueden darse inflamaciones del pulmón”, explicó el neumólogo José Rojas.

“En este sentido, el riesgo es mayor para el trabajador en belleza, pues el cliente se expone solo durante un rato y puede pasar meses sin exponerse a dichos químicos, pero el trabajador pasa haciendo estos tratamientos constantemente”, añadió el especialista.

Ante duda, busque ayuda. ¿Cómo saber cuando algo se puede tratar por sí solo o con remedios caseros y cuando es necesario ir a un profesional en salud?

Para Arguedas, si hay mucho dolor, ardor, comezón, enrojecimiento o, si hay fiebre, es necesario el consejo de un médico.

Rojas añade: “si son irritaciones o síntomas menores, podría ser tan fácil como no utilizar más el producto, pero si ya hay dificultad para respirar, flemas con sangre, dolor en el pecho, deben valorarse en el momento con el médico”.

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Mora señala que se deben escuchar las señales que el mismo cuerpo da. “La piel, cabello y uñas hablan. Si hay ardor o dolor, inmediatamente hay que suspender. Puede ponerse compresas frías y esperar un rato. No espere días para buscar al médico, no se vaya con remedios caseros como sábila o pasta de dientes, eso puede agravar su situación”, sentenció.

Controles. Desgraciadamente, fiscalizar o controlar el trabajo que se realiza en los salones de belleza o estéticas no es sencillo. El Ministerio de Salud otorga permisos sanitarios de funcionamiento, pero este aval solo garantiza que el lugar tiene las condiciones mínimas de iluminación, ventilación, acceso al agua, higiene y manejo de residuos. Los inspectores no vigilan la práctica ejercida por los estilistas o esteticistas.

“Es muy difícil estar vigilando estas actividades. A como aparecen, estos negocios desaparecen. Además, hay un problema de limitación de recurso humano”, reconoció William Álvarez, director general de Salud del Ministerio de Salud.

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A la fecha, el Ministerio tiene inscritos 5.058 salones de belleza y 471 estéticas; sin embargo, son conscientes de que hay muchos otros que operan por la libre, principalmente en casas de habitación. “Normalmente el ejercicio profesional es regulado por colegios profesionales. La cirugía plástica por ejemplo, es regulada por el Colegio de Médicos y el Ministerio no tiene injerencia”, añadió.

Con este propósito, un grupo de profesionales en belleza creó la Federación Costarricense de Profesionales en Belleza (Feprobel), para vigilar que quienes realicen este trabajo tengan la capacitación necesaria y no expongan a los clientes.

De igual forma buscan apoyar a quienes sí están facultados para realizar estas labores.

“Usted se para en una esquina y puede ver dos o tres salones en una sola cuadra. Queremos informar a la gente de los riesgos para que no vaya con cualquiera”, indicó Nancy Obando, presidenta de Feprobel.

Por esta razón, Feprobel se alió con cinco municipalidades y organiza actividades públicas donde informan al público y realizan tratamientos en cabello y uñas, para mostrar cómo es un trabajo bien hecho.

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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