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Es mejor medicarse al ritmo del reloj biológico

Actualizado el 08 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Un nuevo estudio sugiere administrar los fármacos respetando los ritmos naturales del organismo

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JORGE CASTILLO

Santiago, Chile. El Mercurio/GDA La hora del día a la que se ingiere un medicamento puede tener un impacto significativo y potencialmente beneficioso en la reducción de los síntomas y los riesgos asociados a cada patología.

Ese el resultado de un reciente estudio elaborado por el equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.

Según este reporte, si una persona está tomando algún remedio para los huesos, lo mejor es hacerlo por la mañana, mientras que si el fármaco es para proteger el corazón o los pulmones, lo recomendable es ingerirlo pasado el mediodía.

La noche, por su parte, es el momento ideal para tomar medicamentos que actúen sobre los músculos, el hígado o los riñones. Este horario nocturno también es el idóneo para mantener a raya el colesterol.

“Todos los organismos tienen ciclos diarios controlados por un reloj interno estrictamente regulado llamado reloj circadiano”, explica el doctor John Hogenesch, uno de los autores del trabajo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El reloj biológico –también llamado ciclo circadiano– juega un papel fundamental en procesos fisiológicos, como los horarios de sueño y los momentos del día en que el organismo está alerta.

También habilita la expresión máxima de los genes, en los momentos apropiados del día, lo cual posibilita que todos los organismos se adapten a la rotación de la Tierra.

El estudio. Los investigadores de Pensilvania son categóricos al afirmar, ahora sí, que el reloj biológico de cada persona es el que determina la distribución y efectividad de una droga por el organismo.

Para llegar a esta conclusión, ellos analizaron modelos de ratas de laboratorio todos los días, durante un periodo de cinco años.

Con esta información, los especialistas elaboraron una suerte de ‘atlas’ de los patrones de actividad de los genes involucrados en el reloj biológico.

En él, lograron describir un completo mapa sobre cómo funciona el reloj corporal y de qué manera se le puede sacar partido para la administración y dosificación de medicinas en el cuerpo, dependiendo del tipo de fármaco y del órgano o sistema que se vería involucrado.

“El reloj circadiano del organismo está influenciado por la exposición a la luz, lo que determina el ciclo sueño-vigilia. A nivel celular, dicho reloj está controlado por una compleja red de genes y proteínas que se comunican entre sí, activándose y desactivándose, según las señales del entorno”, precisa el doctor Hogenesch en esa publicación.

Toda esta dinámica afecta aspectos como la presión sanguínea, la liberación de hormonas, la temperatura corporal y la tolerancia al dolor, entre otros.

Por ello, sincronizar esa actividad con la ingestión de un medicamento , es un factor importante, pero a menudo olvidado, advierte.

“Muchas de las drogas o fármacos tienen una vida relativamente corta en el organismo. Administrarlas en el momento adecuado, incide en su eficacia”, aduce el experto estadounidense.

Según el análisis de Hogenesch y su equipo, 119 de los 250 medicamentos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera como ‘fármacos esenciales’ funcionan con base en las oscilaciones del reloj circadiano.

“Ahora podemos establecer cuáles drogas están bajo el control de este reloj circadiano y cuándo es conveniente tomarlas. Esto provee una oportunidad de aplicar la llamada cronoterapia; es decir, la administración de los medicamentos respetando los ritmos naturales del organismo”, puntualizó.

Sincronizar, de manera exacta, las diferentes velocidades y la intensidad de funcionamiento del cuerpo con las características y el efecto que se busca de los fármacos, es a lo que apunta hoy la medicina.

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