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Poco estrés y aire fresco dan mejor percepción de salud en zonas rurales

Actualizado el 24 de junio de 2013 a las 12:00 am

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Poco estrés y aire fresco dan mejor percepción de salud en zonas rurales

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Dijo una vez el poeta estadounidense Walt Whitman: “ahora veo el secreto para ser una mejor persona: crecer en el exterior, y comer y dormir con la tierra”.

Las palabras de Whitman hacen eco en la percepción de los costarricenses sobre su salud. En las zonas rurales, la proporción de personas que está satisfecha con su salud física es mayor a la de aquellos que habitan en medio de las ciudades.

En términos generales, 7 de cada 10 personas en el país sienten que su condición física es buena o muy buena, según los resultados de la encuesta sobre calidad de vida en los costarricenses, elaborada recientemente por Unimer para La Nación .

Sin embargo, en la zonas rurales el porcentaje de personas que están satisfechas con su salud aumenta a casi el 80%.

“La vida en el campo es mucho más tranquila. La gente de la zona rural no vive tan agitada, no padece el estrés de los habitantes de las áreas urbanas”, cuenta Juan Luis Sandoval, agricultor de Tres Esquinas, en San Carlos.

A sus 64 años, Sandoval disfruta un estado de salud envidiable. “Hasta hace dos meses, cuando me afectó una gripe, tenía 50 años de no acudir a un hospital”, dice con cierto dejo de orgullo.

Para él, el contacto diario con la tierra, correr 10 kilómetros de día de por medio y disponer de su tiempo al trabajar en lo propio explican su buena salud.

Más ejercicio diario. Además de valorar mejor su su salud, en las zonas rurales realizan también más actividades físicas.

A las 6:30 a. m., Laura Seth, Ana y Cara Toebe se ejercitan corriendo y caminando al costado este del Estadio Nacional, en La Sabana (izquierda). En el centro de la cancha, los madrugadores del grupo ‘La Mejenga de las 6 a. m.’ empiezan el día tras la pelota. Cerca del Gimnasio Nacional, el entrenador Alex Salazar impartía aeróbicos. |  MARIANDREA GARCÍA PARA LN
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A las 6:30 a. m., Laura Seth, Ana y Cara Toebe se ejercitan corriendo y caminando al costado este del Estadio Nacional, en La Sabana (izquierda). En el centro de la cancha, los madrugadores del grupo ‘La Mejenga de las 6 a. m.’ empiezan el día tras la pelota. Cerca del Gimnasio Nacional, el entrenador Alex Salazar impartía aeróbicos. | MARIANDREA GARCÍA PARA LN

De las personas que practican actividades físicas todos los días, un mayor porcentaje se reporta desde estos sitios.

Miguel Ángel Chaves tiene 43 años de edad, es vecino de San Isidro de El General y desde hace más de 30 años corre para mantener su salud física y mental.

Debido a su trabajo y familia, divide su vida entre San José y San Isidro de El General, lo que lo lleva a hacer deporte en ambos lugares.

“Yo he vivido en varias partes del país y sí hay diferencia (...); hay zonas como aquí donde hay una mayor calidad en el aire”, aseguró Chaves.

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Además, menciona que en las zonas rurales existen más espacios recreativos para practicar deporte y rutas colmadas de paisajes bonitos.

En la costa. A 72 kilómetros de la ciudad de Limón está el refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. Sus pobladores alardean sobre su calidad de vida y salud. Basta echar un vistazo por el lugar para darles la razón.

Las horas de presas, soportar el ruido de los vehículos o el paso acelerado de los peatones en la ciudad es algo que no se conoce en el sitio.

El ritmo de vida es más pausado; por momentos parece coincidir con el suave movimiento del mar.

“Aquí todo es más tranquilo; uno no se preocupa por el tiempo ni los horarios, casi todos trabajamos de manera independiente y eso ayuda”, comenta el orgulloso lugareño Delroy Hansel.

El vecino de 48 años dice haber visitado pocas veces los servicios de salud. “El Ebáis más cercano está en Hone Creek, a unos 30 kilómetros aproximadamente, y casi ni lo conozco”.

Hansel es guía turístico y en temporadas bajas, cuando los ingresos son menores, se preocupa poco por si habrá plata para los alimentos de su familia.

“Si no hay plata, uno va al mar y trae pescado, camarones o langostas, toma agua de pipa o se come una fruta de pan”. Colaboraron los corresponsales Carlos Hernández y Alejandro Méndez

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Diego Bosque G.

diego.bosque@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Graduado de Periodismo en la Universidad Latina. Escribe sobre infraestructura y transportes.

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