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¿Por qué nos enojamos tanto por el fútbol?

Actualizado el 12 de junio de 2014 a las 12:00 am

Un resultado adverso puede ser percibido como una humillación personal Según el 9-1-1, tras los partidos hay más llamadas por casos de violencia

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Rónald Pérez

A partir de hoy, el Mundial de Fútbol promete llevar al tope las emociones de millones. Para los más fanáticos, el reto será tomar el control no solo del televisor, sino de sus emociones, que pueden incluir decepción, tristeza, enojo y hasta ira.

Según los expertos, la identificación emocional con un equipo de fútbol no es atípica, pero puede ser peligrosa si se sale de control y genera violencia. El enojo, explican, es una respuesta a la sensación de sentirse amenazado o provocado. Y este se manifiesta a menudo entre aficionados de todas las latitudes. ¿Por qué?

Según el psicólogo deportivo Carlos Marín, la identificación con una agrupación puede ser tanta que un resultado adverso se perciba como una humillación o afrenta personal.

“Es un fenómeno que se da con frecuencia en las maras, hooligans, o grupos religiosos: la intolerancia a la diversidad, a las diferencias de pensamiento”, explica.

Por su parte, Gerardo Araya, docente universitario de Educación Física, insiste en que alrededor del fútbol se crea un ambiente casi bélico que se reproduce en la cancha, la publicidad y los medios de comunicación.

“A lo que se recurre es a una emoción básica: la ira para motivar el apoyo”, apunta.

Evidencias. Una evidencia de la forma en que se pierden los estribos por las pasiones futboleras, está en el propio Sistema de Emergencias 9-1-1.

Gerardo García, portavoz de este servicio, reconoce que al final de los partidos es cuando se incrementan las llamadas por agresión, violencia doméstica y accidentes de tránsito.

García explica que, unos 20 minutos antes de las finales de juegos deportivos, bajan las llamadas, pero han detectado que durante el partido se van sumando factores de riesgo como la ingesta de alcohol, la frustración por los resultados y las aglomeraciones en la calle.

Otro ejemplo de irracionalidad es el perfil de Facebook Barras Costa Rica, donde integrantes de esos grupos descargan insultos y amenazas y exhiben presuntuosos las camisas y gorras que les quitaron a los rivales.

¿Es esa una forma de matonismo? Un estudio de la Universidad de Murray, en Estados Unidos, halló que muchos de los matones en edad escolar se convierten, años después, en aficionados disfuncionales. “Mucha gente no sabe trabajar la madurez emocional”, dice Marín, quien afirma que estas personas echan mano de un resultado negativo en el fútbol para justificar su violencia.

Consejos. Ya sea en la casa, el bar o la oficina, no permita que un marcador adverso le termine amargando el día. El fútbol es un gran aglomerador de la identidad nacional, explica Araya, mas él sugiere verlo además como “una lucha contra uno mismo para lograr superarse”.

Marín también aconseja conservar la perspectiva del evento porque, en realidad, el aficionado no pierde nada tangible cuando su equipo es derrotado. “Es una frustración horrible, yo la he sentido. Incluso hay personas que no van a trabajar para que no las molesten. Pero perdió el equipo, ¿y qué? A usted no le rebajan el salario ni le mandan una amonestación. Lo único es que lo molestan”, manifiesta Marín.

Eso sí, cuando el resultado del partido se transforma reiteradamente en ira y agresión, o es la forma de justificar conductas autodestructivas como embriagarse, Marín recomienda buscar ayuda profesional.

Para Araya, los medios de comunicación y los dirigentes deportivos también tienen su cuota de responsabilidad en la tarea de cambiar el discurso violento y fomentar los valores deportivos, de manera que esos 90 minutos sean de disfrute y no un trago amargo.

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