Vivir

Exceso de estrés y cansancio facilitan bloqueo mental, dicen especialistas en neurociencias

El cerebro también juega malas pasadas

Actualizado el 26 de abril de 2014 a las 12:00 am

Descuidos, mal desempeño y fallos en la vida cotidiana denotan agotamiento. ¿Remedios? Dormir bien, hacer ejercicio y comer alimentos sanos

Vivir

El cerebro también juega malas pasadas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Archivo.

A todos nos ha sucedido con diferentes matices: comenzamos a buscar las llaves de la casa y no las encontramos. Después de registrar toda la casa sin hallarlas, abrimos la refrigeradora y ahí están las dichosas llaves. ¿Cómo llegaron hasta ese lugar?

Esas son las malas pasadas que el exceso de estrés y el cansancio le pueden jugar al cerebro.

Algunas situaciones son jocosas y hasta ridículas, pero otras pueden causar daños serios.

Ejemplos de lo anterior hay muchos. Uno puede ser el del cirujano que, después de salvar la vida de su paciente, olvida algún instrumento quirúrgico dentro del cuerpo de este. Ese olvido lo provoca el cansancio acumulado.

¿Significa esto que el cirujano de esa historia sea un irresponsable o peor, que no le dé importancia a lo que sucedía?

La respuesta es un rotundo no. Lo que sucede es que el cerebro tiene un límite y en los momentos en que las presiones, el agotamiento y la falta de sueño se juntan, se transforma el funcionamiento de este órgano, que puede volverse en nuestra contra.

En el 2012, un estudio del Centro de Investigación AMES, de la NASA, publicado en la revistaCurrent Directions in Psychological Science, destacó que, muchas veces, la intención de hacer otra cosa diferente después de lo que hemos estado realizando, se mezcla con otras tareas. Es ahí cuando se corre el riesgo de perder la concentración del plan original.

Esto depende de varios procesos cognitivos, entre los cuales están planear, concentrarse, atender y administrar las tareas.

Frecuentes. Los descuidos o “traiciones” de la memoria son comunes todos los días. En su mayoría, solo son situaciones curiosas y pueden causar molestia, pero otras veces pueden tener consecuencias dramáticas.

“Cada verano, varios niños pequeños mueren en carros cuando sus padres los dejan en el auto y se les olvida que el menor duerme quietamente en el asiento de atrás”, comentó Key Dismukes, coordinador del estudio .

Los investigadores hallaron que, muchas veces, esto se debía a que la persona era interrumpida en su tarea y esta quedaba a medio hacer; a pesar de eso, la persona ya la consideraba hecha.

Para el especialista del Centro de Investigación en Neurociencias de la Universidad de Costa Rica (UCR), Jaime Fornaguera, el cerebro es limitado y no puede ocuparse de una infinita cantidad de cosas, como suele demandar el mundo moderno.

“El cerebro depende muchísimo de prioridades, pero estas prioridades cambian mucho. ¿Por qué y con base en qué prioriza una persona? Eso ya es más complicado”, explicó el científico, quien ostenta una especialidad en Neurociencias.

Dice Fornaguera que hay tres elementos que pueden cambiar las prioridades y motivar el olvido en los seres humanos.

El primero es una interferencia, cuando algo se atraviesa en la realización de la tarea: alguien grita o llora, suena el teléfono, ocurre un sismo... cualquiera de esos acontecimientos puede hacer que se olvide lo que se iba a hacer o se estaba haciendo.

El segundo elemento es encontrar algo que se considere prioritario y se abandone la tarea anterior. Al finalizar la nueva tarea se olvida regresar a lo que se estaba haciendo antes.

Eso sucede, por ejemplo, cuando estamos escribiendo algo y, mientras lo hacemos, vemos que es más importante preparar la cena. Al terminar de cocinar, se nos olvida acabar con el escrito.

Y el tercero y último, comenta Fornaguera, es que haya dos cosas que se parezcan. Una situación común es con los teléfonos celulares: cuando hay dos parecidos y están uno al lado del otro, hay más posibilidades de que usted tome el aparato equivocado.

Esto no quiere decir –aclara el neurocientífico– que a la persona no le importe el asunto olvidado, pero sí que las nuevas prioridades lo hicieron ver como algo menos importante.

Emociones clave. ¿Qué sucede cuando una persona tiene su prioridad fija y clara, como, por ejemplo, un estudiante universitario que debe hacer un examen decisivo en su carrera?

“Las prioridades no son lo único en el cerebro. Las emociones también juegan su parte importante”, advierte Fornaguera.

“Todo está contaminado de emociones. En un examen, una persona puede tener muchas emociones que juegan en contra: puede estar el temor al fracaso, las presiones de los padres por pasar el curso, las presiones económicas o el miedo a atrasarse en la carrera”, agregó.

Para Fornaguera, el estrés en un nivel de bajo a medio motiva a la persona a dar lo mejor de sí, pero cuando el nivel es muy alto, puede bloquear al cerebro y, por ende, la memoria.

“La línea de estrés cierra puertas a nivel cerebral. Aquí, el punto no es el conocimiento; la persona puede tener los conocimientos necesarios para hacer un buen examen, pero son las emociones las que le juegan malas pasadas. La tensión provoca que los neurotransmisores bloqueen las puertas para que la información salga”, aseguró.

Quienes han investigado este tema, explican que lo ideal es que la persona busque canalizar su estrés de alguna forma, ya sea meditando, haciendo ejercicio u oración, o escuchando música.

“Cada uno es diferente en sus formas de manejar el estrés, pero un buen manejo es clave para que la memoria no falle, por lo que dependerá de los gustos de cada quien o hasta de su espiritualidad para contrarrestar los niveles de tensión”, sostiene Dismukes.

Todos estos puntos le ayudarán a la persona a mejorar su manejo del estrés y que los olvidos no sean tan frecuentes. Sin embargo, siempre habrá situaciones límite en las que el cerebro decida jugarnos una mala pasada.

  • Comparta este artículo
Vivir

El cerebro también juega malas pasadas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

Ver comentarios
Regresar a la nota