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Empresa turística regaló paseos a niños en riesgo social

Los ángeles de verdad vuelan, y lo hacen en parapente en Caldera

Actualizado el 20 de abril de 2013 a las 12:00 am

Labor comunal de empresa Nemaclys recayó este año en Hogar Montserrat

Religiosa a cargo de menores también surcó las nubes para acompañarlos

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Los ángeles de verdad vuelan, y lo hacen en parapente en Caldera

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Ayer fue un día memorable para unos niños en riesgo social de Puntarenas; unos tan vulnerables que reciben golpes en la casa o deambulan por las calles sin rumbo.

Subidos en parapente, la brisa marina les refrescó la cara mientras bajo sus pies descansaban los barcos, casas y el puerto de Caldera, convertidos desde la altura en pequeñas maquetas.

Si acercarse a las nubes fue una aventura, quien arrancó los alaridos, admiración y aplausos fue la hermana Bernardita Calderón Mora; la guía del grupo de 23 niños, quien también se acercó un poco más al cielo junto algunos de ellos.

Con permiso de sus familiares, varios niños del Hogar Montserrat (barrio La Guaria, Puntarenas) fueron invitados por los dueños de la empresa Nemaclys a vivir esta forma de turismo de aventura.

Jean Claude Muller y su esposa, Aracelly Elizondo Vargas, empezaron hace tres años con esta labor anual dirigida a diversos grupos en la comunidad de Puntarenas como una forma de retribución social a personas menos favorecidas.

“Conocemos del trabajo de este centro y la obra de Fray Casiano; queríamos ayudar con lo que podemos; regalar un día diferente y divertido para ellos”, explicó Muller, de origen suizo, quien se encargó del recorrido de los pequeños.

Era una ruidosa tropa de tres a 12 años. Solo ocho volaron, pues no todos tenían permiso y algunos evitaron arriesgarse.

“Ahorita tengo que tener las fotos listas. Aprovechamos la ocasión para fortalecer el valor de la gratitud y la conducta”, explicó la religiosa de Pérez Zeledón, quien tomó los hábitos hace 27 años.

Precisamente, el ingrediente clave es conducta. Hay 57 menores en el centro de atención pero solo quienes se portaron bien fueron.

“Estos paseos ayudan a mejorar la conducta, cuando vuelvan y cuenten a los demás, unos se van a portar muy bien para un futuro paseo y otros se pondrán más rebeldes. Siempre pasa”, explicó.

El Hogar atiende a niños en riesgo o en familias conflictivas, a base de vocación, donaciones y personas como la religiosa, dispuesta, por gusto y a dar el ejemplo, a mezclarse con ellos en una mejenga de futbol en el patio del Hogar o a subirse al parapente también.

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Juntos hacia el cielo. Cuando la hermana Bernardita propuso a Roylin como el primero en volar, los demás empezaron a gritar su nombre en coro, rodeándolo, mientras Muller le ajustaba el casco, el arnés y le dictaba algunas instrucciones.

Luego siguieron Rafa, Juliana y otros más, quienes en sus rodeos por la bahía capturaron la imaginación del resto desde tierra. Pasadas la 1 p. m., la religiosa aceptó el reto.

–“Si me caigo, cualquier cosa cubren el funeral”, bromeó Calderón con un equipo de este diario.

–“Cualquier cosa me disculpa si no me caigo yo con usted”, respondió Muller, arrancando las risas de todos mientras la alistaban a ella.

Apenas terminaban de prepararla, cuando un soplido desde el mar se los llevó a ella y a Muller a una excursión de casi media hora.

“¡Qué regalo más lindo! Vamos a venir a rezar el rosario en una surcursal que pondremos allí”, dijo con amplia sonrisa al aterrizar.

Entonces, la nube de chiquillos rodeó el hábito blanco de la orientadora, mientras ella y la sonrisa los guiaban a tomar el almuerzo.

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Juan Fernando Lara S.

jlara@nacion.com

Periodista

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, tarifas y telecomunicaciones.

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