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Científicos buscan biomarcadores

El alzhéimer podría ser ‘pronosticado’ en la sangre

Actualizado el 05 de abril de 2014 a las 12:00 am

En los laboratorios se busca la clave para detectar esta y otras demencias justo antes de que se inicie la degeneración cerebral en las personas afectadas

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El alzhéimer podría ser ‘pronosticado’ en la sangre

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Una simple prueba de sangre tiene el potencial de predecir si una persona sana desarrollará síntomas de demencia en los próxims dos o tres años.

Si estudios más grandes confirman los resultados, la prueba podría llenar una brecha importante en las estrategias para combatir la degeneración cerebral, que se piensa que muestra síntomas solo en una etapa en que es muy tarde tratarla eficazmente.

La prueba fue identificada en un estudio preliminar que involucró a 525 personas de más de 70 años.

El trabajo identificó un conjunto de diez metabolitos lípidos en el plasma sanguíneo. En ellos se distingue con un 90% de precisión entre la gente que seguiría siendo cognitivamente sana de la que llegaría a presentar señales de deterioro cognitivo.

Simon Loveston, neurocientífico de la Universidad de Oxford, Reino Unido, dijo que solo 28 participantes desarrollaron síntomas similares a los de la enfermedad de Alzheimer durante el trabajo más reciente.

Todavía no hay un buen tratamiento para este padecimiento, que afecta a 35 millones de personas en todo el mundo.

Ensayos. Varias terapias prometedoras se han ensayado en pruebas clínicas durante los últimos años, pero todas han fallado.

Sin embargo, esas pruebas fueron con gente que ya había desarrollado síntomas.

“Necesitamos desesperadamente biomarcadores que permitan que los pacientes sean identificados (y reclutados a pruebas) antes de que se inicien sus síntomas”, dice Lovestone.

El estudio más reciente, que se publica en la revista Nature Medicine, fue encabezado por el neurólogo Howard Federoff, del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, en Washington. Sus colegas y él probaron las habilidades cognitivas y de memoria de los participantes, y les tomaron muestras de sangre, aproximadamente una vez al año en cinco años. Utilizaron espectómetros de masa para analizar el plasma sanguíneo de 53 participantes con ligero deterioro cognitivo o enfermedad de Alzheimer, incluyendo a 18 que desarrollaron síntomas durante el estudio, y 53 que siguieron teniendo salud cognitiva. Encontraron diez fosfolípidos presentes en niveles consistentemente más bajos en la sangre de la mayoría de la gente que presentaba, o llegó a desarrollar, deterioro cognitivo. El equipo validó los resultados en un conjunto de 41 participantes adicionales.“Realmente no sabemos la fuente de las diez moléculas, aunque sabemos que por lo general están presenten en las membranas celulares”, dice Federoff, quien propone que la concentraciones de estos fosfolípidos de alguna forma pudieran reflejar descomposición de membranas de células neurales.Federoff enfatiza que sus resultados tendrán que ser validados en laboratorios independientes, y en estudios mucho más grandes. “También tenemos que analizar distintos grupos etarios y una mezcla racial más diversa, y necesitamos periodos de estudio más prolongados”, considera. Monique Breteler, directora de Epidemiología del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas, en Bonn, dice que una prueba basada en el biomarcador de Federoff sería ventajosamente simple.

“Si se va a estudiar a la población en busca de los que están destinados a padecer alzhéimer y que, por tanto, se podrían beneficiar de cualquier tratamiento que se desarrolle”, señala, “entonces se necesita usar material fácilmente accesible, como la sangre”.

Algunos grupos están buscando moléculas presentes en fluido espinal o biomarcadores basados en imagenología cerebral, procedimientos no prácticos para uso a gran escala, considera Breteler.

Otra investigación ha encontrado diferencias en patrones de otras moléculas en la sangre de gente con alzhéimer y de gente sana de control. Pero este tipo de estudios de “caso-control” no toma en cuenta variaciones normales entre individuos, apunta Breteler.

“En general, es mejor hacer una estudio prospectivo para poder seguir cómo cambian las mediciones de cada individuo conforme progresa su vida”, agrega.

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