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Pacientes luchan por abrirse campo en sociedad intolerante

Actualizado el 05 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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Pacientes luchan por abrirse campo en sociedad intolerante - 1
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Pacientes luchan por abrirse campo en sociedad intolerante - 1

“Es una enfermedad muy dura. Uno no solo tiene que luchar contra lo que está sintiendo o con sus ideas, también con gente que no lo entiende a uno o que cree que uno es inútil, que no puede trabajar o que no se esfuerza lo suficiente”.

Las palabras de Nancy Muñoz describen el sentimiento de personas con esquizofrenia.

“El Gobierno o las ‘munis’ tampoco nos ayudan mucho. Si hacen día del gallopinto o del arroz cantonés, ¿por qué no hacen días para contarle a la gente de nosotros y que vean que sí podemos trabajar?”, añadió esta mujer quien desarrolló la enfermedad a los 26 años, cuando ya tenía su carrera universitaria.

Hoy, Nancy es secretaria en la cooperativa de pacientes del Hospital Nacional Psiquiátrico, una iniciativa que se creó para que estos enfermos tuvieran opciones de formar miniempresas para así sostenerse económicamente.

La cooperativa nació porque el caso de Muñoz no es el único. La Nación conversó con tres pacientes, ninguno de ellos está internado y su tratamiento bajo control los mantiene sin síntomas, pero todos están sin trabajo. La situación es tan difícil, que dejaron de buscar y crearon su cooperativa.

“Hay gente que a veces miente en entrevistas de trabajo porque si dice que tiene un trastorno no lo contratan. Nosotros creamos la cooperativa porque merecemos un salario por lo que hacemos. Nuestro trabajo es bueno y merece ser vendido. Necesitamos ajustarnos a una vida normal”, comentó Maribel Muñoz, presidenta de la cooperativa.

Maribel no tiene esquizofrenia. Ella padece trastorno esquizoafectivo, una enfermedad que, según Muñoz, se diferencia de la esquizofrenia en que no tiene tanto relación con ideas o alucinaciones, sino más bien con sentimientos y sensaciones sobre situaciones o personas.

“A la gente le cuesta entendernos. Es una enfermedad difícil, pero podemos salir adelante y trabajar”, cuenta Maribel, quien confecciona piñatas en la cooperativa.

Inclusión. Javier Muñoz, paciente de esquizofrenia que hace juguetes y accesorios en el taller de carpintería de la cooperativa, cuenta que el apoyo de los otros pacientes es vital para salir adelante.

“Ya nos conocemos, sabemos cuando vemos a un compañero triste o diferente; lo más importante es decirle que es necesario tomar el tratamiento al día, porque, si no, es peor”, comentó Javier.

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Sin embargo, médicos, pacientes y asociaciones que luchan por la calidad de vida de estas personas aseguran que aún falta mucho para vencer en esta lucha social.

“La sociedad misma pone muchas trabas que van en detrimento de su atención. La reinserción laboral de estas personas ha sido casi imposible”, dijo Álvaro Hernández, jefe de Servicios y Rehabilitación del Hospital Psiquiátrico.

Para Maritza Meza, presidenta de la Fundación Costarricense para Personas con Esquizofrenia (Fucopez), la sociedad aún estigmatiza la enfermedad.

“Todavía se les sigue viendo como los ‘loquitos’, ‘tontitos’ o personas brillantes con una forma diferente de ser. No son ni una ni otra. Tenemos que ver esto como una enfermedad, que si se compensa con medicamento, tratamiento psicológico y terapia se puede llevar una vida más normal”, dijo Meza en una entrevista anterior.

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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