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Miss Rizos

Actualizado el 15 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Carolina Contreras armó una fiesta de colochos en su cabeza y en la Internet. Esta dominicana creó una comunidad que celebra la belleza negra al natural.

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Carolina Contreras se alisó su cabello desde los 7 hasta los 22 años, cuando decidió hacer de su pelo una proclama. | FOTO: MISSRIZOS.COM

El pelo de Carolina es un grito de rizos que se abre paso como un rompehielos en la capital hirviente de República Dominicana.

Carolina Contreras tampoco es muda, aunque su cabello afro, frondoso, soberano, habla más fuerte. Hace cinco años que esta dominicana licenciada en lenguas modernas decidió definitivamente dejar su melena al natural.

Su osadía fue advertida: “Los dominicanos somos muy toscos. En eso somos muy diferentes a otros países de Latinoamérica, porque en otras partes piensan mal de ti y te discriminan, pero lo callan; aquí te lo gritan en la calle”.

El rechazo a la apariencia naturalmente afro es contradictoria en un país como el suyo, que tiene una población afrodescendiente del 92%. Sin embargo, las mujeres en su mayoría recurren a artillería pesada para amansar unos colochos que hacen resistencia.

Carolina tuvo un rechazo de parte de anónimos y propios, pero también descubrió que su apariencia despertó el interés de amigas y de extrañas en la calle. Ellas querían saber cómo cuidaba un cabello original en dos sentidos del término: un pelo de estilo novedoso y también que es propio de sus orígenes.

Gracias a este interés fue que Carolina se animó a crear un blog titulado MissRizos.com en el 2011, que publicaba consejos de belleza: una respuesta inteligente a los insultos necios en la calle y a los regaños familiares.

La respuesta fue abrumadora, y hoy el blog se convirtió un sitio complejo y en una comunidad conectada por redes sociales que trasciende las fronteras de su país.

Hay un vocablo dominicano que designa a una “cabellera ensortijada”, una palabra que Miss Rizos ha usado para su canto de guerra: “Yo amo mi pajón ”.

La doma del cabello

Para alaciar el cabello es necesario usar productos con el potencial de provocar quemaduras químicas. De hecho, Carolina cuenta que la persona que quiera aplicarse el tratamiento debe renunciar con dos semanas de anticipación al más natural gesto de la incomprensión: rascarse la cabeza.

El procedimiento se debe repetir como mínimo cada dos meses.

'Pajón' es un término peyorativo que indica una "cabellera desordenada y ensortijada"; pero Miss Rizos ha usado la palabra para gritarle al mundo "Yo amo mi pajón"

¿Cómo explica Carolina que el pelo lacio hubiera permeado en la cultura negra?

“Es el statu quo, lo que es considerado bello. Eso sale de la admiración hacia las personas europeas. Las actrices no se parecen a mí; y como yo quiero sentirme bella, poderosa, querida y como una persona digna, entonces hacemos lo que sea”.

El primer alisado de Carolina había sido a los 7 años, y a los 22, seguía haciéndolo. Ella dice que lo percibía prácticamente como un hábito de higiene personal.

Ella nació en República Dominicana, pero se mudó a la ciudad de Boston, en Estados Unidos, cuando era niña. Regresó a su país como una mujer educada en cultura negra. No obstante, no se había animado a abandonar su look lacio.

El impulso necesario para hacerlo ocurrió durante una gira con un grupo de ecologistas. Carolina tiró una toalla en una playa para tomar el sol, y sus compañeros le advirtieron que no lo hiciera porque quedaría “prieta como una haitiana”. Ella se indignó y les reclamó por su falta de sensibilidad, ante lo cual una de las profesoras le espetó: “Yo no sé lo que tú tanto hablas si tú te alisas”.

Había llegado el momento. Después de cinco intentos fallidos, era hora de dejar libre la fronda de su cabello.

“No lo amé desde un principio. Duré como ocho meses en decir finalmente ‘Waw, me encanta mi cabello’. Este es un proceso en el que debo reeducarme a diario, porque vivo en una sociedad que no piensa lo mismo que yo”.

Carolina dice que alguna vez le gritaron cinco insultos distintos en la calle; sin embargo, también llegó el día en el que fueron más los halagos que los agravios.

Su mamá –quien bromeaba diciéndole que le alisaría el pelo cuando estuviera dormida– terminó adoptando también el estilo natural.

Hoy, Carolina está dedicada completamente al proyecto de Miss Rizos. Ella sabe que aunque existen iniciativas similares en habla inglesa, hacía falta un sitio de encuentro para las mujeres negras que hablan español.

Además de República Dominicana, Carolina tiene respuestas de Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Perú..., y de Costa Rica.

Leimy De La Rosa también es dominicana, aunque vive en Costa Rica. Ella es seguidora de Miss Rizos, y afirma que, al menos en San José, donde vive, no ha sentido un rechazo por su cabello.

“En Dominicana podría uno llevarse muchos comentarios atrevidos en contra del pelo natural; en Costa Rica nunca me ha pasado, no se si es porque no lo piensan o solo porque no se atreven a expresarlo”, dice Leimy.

El año pasado, el proyecto de Carolina creció, y puso un salón de belleza en Santo Domingo. Ella dice que su país tiene unos 57.000 salones de belleza, y que solo cinco se dedican al estilo natural.

“El cabello rizado está vinculado a la negritud, y el negro siempre ha sido lo malo, lo feo, lo pobre, lo estúpido. El negro siempre ha sido el ladrón y el criminal”, denuncia Carolina.

Por eso es que sus rizos gritan para cambiar otras cabezas, y no hablamos aquí del estilo de su peinado.

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