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Unidad de Trauma del Hospital de Niños lleva 12 años trabajando

Médicos vuelan por el país para atender a niños accidentados

Actualizado el 25 de octubre de 2013 a las 12:00 am

Recibieron hace dos semanas el Premio Aportes a la Calidad de Vida

Coordinación con Cruz Roja, Bomberos y Vigilancia Aérea ha sido fundamental

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Médicos vuelan por el país para atender a niños accidentados

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Acaba de sonar un timbre, áspero como un relincho, y Germán Guerrero salió de esta oficina, calmado pero urgido.

Cuando regresa, toma el teléfono y solicita que alguien mande a arreglar el timbre. “Dicen en la sala de operación que ellos no lo tocaron, que está malo”, aclara. Afina detalles y cuelga. Falsa alarma.

Guerrero –cirujano de trauma, 34 años y hombros anchos– es uno de los cuatro médicos de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños (HNN), un equipo especializado en atender a menores de edad heridos por todo el país.

“Esa es señal de que llegó un paciente grave sin aviso previo; es básicamente nuestro peor escenario posible”, comenta, poco después, Marco Vargas, jefe de la Unidad; luego añade que llevan casi dos años sin escuchar el timbre por una emergencia real.

Hace 12 años, cuando Vargas instauró la sección, el 87% de los casos eran emergencias sin aviso. Él venía llegando de Israel, donde aprendió el método preventivo y organizacional israelí: la víctima se salva camino al hospital.

Ahora las emergencias son comunicadas a través de un sistema nacional. Si es necesario, los médicos se montan al helicóptero y se desplazan a la zona. Si no, esperan al paciente en el hangar del aeropuerto, pero buscan acompañarlo antes de que llegue al hospital.

Marco Varas (camisa de botones) atiende, junto a Bryan Acuña (der.) a un paciente. La Unidad recibe desde niños baleados hasta   quebrados.  |  JORGE ARCE
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Marco Varas (camisa de botones) atiende, junto a Bryan Acuña (der.) a un paciente. La Unidad recibe desde niños baleados hasta quebrados. | JORGE ARCE

El equipo ganó hace dos semanas el Premio Aportes a la Calidad de Vida, que entrega cada año la Defensoría de los Habitantes y las universidades públicas.

Sin aviso. Esta preparación no significa que les teman a imprevistos. En un estuche que cuelga de su faja –donde otros hombres, como él, llevarían una cuchilla suiza o un celular–, Vargas, de 47 años, porta una tijera de trauma, negra y plegable, que lo mismo corta ropa o quiebra vidrios de automóvil.

Incluso, cada uno de los cuatro doctores de la Unidad tiene un maletín largo, como un baúl, en su carro, por si la emergencia los alcanza en plena calle.

En este maletín tienen cualquier implemento, desde equipo de intubación hasta gasa de trauma.

A todos en el equipo –que completan las doctoras Fabiola Chacón y Andrea Monge–, les ha pasado: han debido abandonar cumpleaños, cenas navideñas y posponer algunos almuerzos.

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La medicina de trauma no espera a nadie.

Acceso. En algún momento, hace unos años, la Unidad notó una disparidad: mientras los menores de edad del Valle Central tenían el Hospital de Niños a mano, los de áreas rurales tenían más complicado el acceso a la atención médica.

Para esto ha sido fundamental la colaboración con instituciones como el Cuerpo de Bomberos, el Servicio de Vigilancia Aérea, la Cruz Roja y la Policía de Tránsito.

“Tenemos una comunicación casi diaria y ante una necesidad de un niño, coordinamos los traslados”, apunta Luis Fernández, director médico de Bomberos.

En el 2008, ante un paciente que necesitaba atención con urgencia, tomaron una decisión intrépida: aterrizar el helicóptero en el paseo Colón, frente al centro médico. Alexánder Ulloa, el piloto ese día, nunca había realizado esa maniobra, pero el caso urgía.

Así hay muchos. El mismo día de la premiación de Calidad de Vida, recibieron una llamada de Parrita. “Todo iba bien hasta por ahí de las 11 a. m.”, recuerda Vargas.

No quedó más que atenderlo. Germán Guerrero fue a recibir el paciente en el aeropuerto y se encargó de tratarlo una vez en el hospital. Luego se puso el saco del traje y salió para la premiación. Llegó cinco minutos antes del inicio.

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