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Enfermos se atienen y comen de más lo que no deben

Medicinas para colesterol disparan la glotonería

Actualizado el 10 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Quienes toman medicinas para quitar la grasa de la sangre, se dan la licencia de comer alimentos prohibidos, revela un estudio en EE. UU.

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El consumo desmedido de grasa puede ocasionar problemas crónicos y permanentes en la salud.  | ARCHIVO
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El consumo desmedido de grasa puede ocasionar problemas crónicos y permanentes en la salud. | ARCHIVO

Chicago. AP El que peca y reza empata, dice el refrán, una política que parecen seguir bastante a manudo quienes toman medicinas para bajar los niveles de grasa en el organismo.

Un estudio realizado durante diez años en Estados Unidos sugiere que los pacientes que toman medicinas para reducir el colesterol (conocidas como estatinas), se dan la licencia de comer hasta reventar amparados en la protección que les dan esos fármacos.

La investigación encontró un aumento en el consumo de calorías y grasa entre las personas que han tomado estatinas en la última década. Esto es una señal de que muchos pacientes podrían abandonar un estilo saludable de vida, pensando en que los medicamentos tienen efectos mágicos, afirman los autores del estudio.

Y la magia no existe, aclararon los investigadores. El objetivo del tratamiento con estatinas, dicen, es ayudar a los pacientes a lograr beneficios inalcanzables por otros medios,  “no estimularlos a consumir más grasa”.

El estudio fue publicado por JAMA Internal Medicine en su portal de Internet.

Estilo de vida. Las estatinas podrían reducir el colesterol incluso si las personas comen alimentos menos saludables y no hacen ejercicio, pero esas malas costumbres pueden contribuir a la obesidad, la hipertensión, la diabetes y otros problemas que afectan al corazón.

Rita Redberg, directora de la revista, dijo que el estudio aumenta la preocupación de un posible “peligro moral” del uso de estatinas, además de los ya conocidos posibles efectos secundarios, como dolor muscular y diabetes.

“Las estatinas generan una falsa garantía. Las personas creen que las estatinas compensan la opción de una mala dieta y una vida sedentaria”, dijo Redberg.

Los investigadores examinaron una encuesta de salud que realizó el Gobierno entre 28.000 adultos mayores de 20 años durante el periodo entre 1990 y el 2010.

Diferentes personas fueron encuestadas cada año, sometidas a exámenes físicos y pruebas sanguíneas mientras informaban sobre los alimentos que consumían.

La porción que usaba este tipo de medicamentos aumentó, gradualmente, de 8% en el primer año a 17% en el último año.

Quienes tomaron estatinas en el primer año, consumieron un promedio de 2.000 calorías diarias, mientras que en el último año consumieron 2.192 calorías diarias. El promedio de consumo de grasa también aumentó, de 72 gramos a 82 gramos diarios.

Los expertos, por lo general, recomiendan que no se ingieran más de 77 gramos diarios por adulto que consume 2.000 calorías diarias. El alza se observó en el consumo de grasa total y grasas saturadas.

La diabetes también aumentó: el 29% de consumidores de estatinas padecían del mal en el 2010, en comparación con 22% en el primer año de estudio.

Una relación entre el uso de estatinas y la diabetes ha sido documentada previamente, pero las razones para la tendencia en el estudio eran inciertas.

El consumo de calorías y de grasa era menor entre los consumidores de estatinas que los que no las tomaban al inicio, pero en los últimos años la diferencia se había desvanecido.

Las calorías, el consumo de grasa y la diabetes seguían estables entre los adultos que no usaban estatinas y hubo un ligero aumento en el índice de masa corporal entre los que no las tomaban, aunque el índice promedio se mantuvo en la categoría de sobrepeso durante todo el tiempo.

El estudio no prueba que las estatinas hayan provocado que los pacientes se descuiden, o que haya una verdadera relación entre el medicamento y los cambios. Pero los investigadores dijeron que los resultados provocaron interrogantes que quedan pendientes.

Si, por ejemplo, el promedio del consumidor de estatinas come unas 192 calorías más diarias que hace más de 10 años, eso podría traducirse en muchos más kilos extra cada año, a menos que el nivel de actividad también hay aumentado, dijo el doctor Martin Shapiro, el principal autor, médico generalista e investigador de la Universidad de California en Los Angeles.El estudio  “ con toda certeza no significa que todos responden de la misma manera, pero la preocupación es que las personas que usan estatinas deberían ser particularmente cuidadosas sobre la cantidad de calorías que consumen y qué tipo de alimentos comen ” , agregó.  “ No parecen estarlo haciendo ” .

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