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Estudio de Harvard realizado con 4.172 costarricenses

Hacer actividades físicas ligeras reduce riesgo de sufrir un infarto

Actualizado el 05 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Barrer, sacudir, limpiar, caminar o subir gradas son ejercicios útiles

Trabajos muy pesados, como alzar grandes cargas, más bien suben el riesgo

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Hacer actividades físicas ligeras reduce riesgo de sufrir un infarto

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A muchos les puede parecer tedioso, pero hacer tareas domésticas u “oficio” cuenta como una actividad física que podría proteger su corazón contra infartos.

Lo mismo pasa con las personas que por su trabajo caminan de un lado a otro constantemente.

Sin embargo, quienes por su trabajo cargan mucho peso y no caminan, más bien están más propensos a un infarto.

Estas son conclusiones de la más reciente publicación de la costarricense Hannia Campos, doctora en Salud Pública de la Universidad de Harvard, quien investiga el infarto en los ticos.

“Que la gente no se queje de poco tiempo o dinero para hacer ejercicio. Si le ponemos más energía a lo que hacemos todos los días podemos ayudarnos. Claro, si tenemos una rutina de caminar, trotar o hacer un deporte, nos beneficiamos más”, explicó Campos.

¡A dormir! El reporte en la revista BMC Public Health señala la importancia de un sueño reparador, pues halló que dormir de siete a nueve horas protege el corazón, pero más o menos tiempo de sueño, sube el riesgo cardíaco.

“Dormir ayuda a proteger el corazón. No se sabe por qué, pero vimos un efecto protector entre quienes duermen de siete a nueve horas”, afirmó la investigadora.

¿Cómo se llegó a estas conclusiones? Estos nuevos datos son parte de un estudio más amplio.

Esa investigación empezó en 1994 y, por 10 años, estudió a 2.250 costarricenses que sufrieron su primer infarto; por cada uno de ellos se tomó a una persona de edad similar y la misma zona geográfica sin historia de infartos.

En este reporte en particular se tomaron en cuenta 4.172 ticos.

A todos se les tomaron muestras de sangre y grasa; también se les hicieron 18 preguntas sobre sus actividades cotidianas, intensidad física y descanso.

La actividad se midió en METS (equivalente metabólico), unidad que mide el consumo de oxígeno. De esta manera, dormir consume 0,9 METS por hora; sentarse 1,0 METS; estar de pie 2,4 METS, caminar, barrer o hacer agricultura, 3,6 MET, correr o trabajar en construcción 7,1 METS y cargar cosas pesadas 7,8 METS.

“La actividad total de un día se sumaba para tener los METS de cada persona”, cita el reporte.

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Alerta. Campos vio que quienes hacían actividades ligeras o moderadas, tenían menos riesgo de infartos, mientras que las personas muy sedentarias o que alzaban cargas muy pesadas, tenían entre 20% y 30% más de riesgo cardiovascular.

“Hay algo curioso; los que hacen más ejercicio tienden a comer más, pero ellos sí consumen esa energía; en cambio, los sedentarios comen menos, pero no hacen la actividad suficiente para ‘quemar’ la energía que se comen”, dijo Campos.

El educador físico Juan Carlos Gutiérrez coincide con el estudio.

“El cuerpo debe moverse para hacer funciones bioquímicas que le dan salud. Lo malo es que consumimos más energía de la que gastamos, y, como no se puede destruir, el cuerpo la almacena”, manifestó.

El análisis sobre el infarto en ticos sigue. El próximo reporte será sobre la relación del sedentarismo con el síndrome metabólico (exceso de grasa abdominal, sobrepeso, presión alta y colesterol alto).

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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