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La columna:

Guarde en la gaveta todas sus máscaras

Actualizado el 10 de mayo de 2014 a las 12:00 am

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Guarde en la gaveta todas sus máscaras

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María Mercedes de la Fuente

Experta en coaching

Desde muy temprano en nuestra vida aprendemos a disimular y se lo enseñamos a nuestros hijos como una virtud y una habilidad. Gloria, mi hija, me recordó algunas: “disimule, m’hijita; salude; cuando venga la gente no peleen, sonría para la cámara”.

Ya de adultos seguimos: “calladito más bonito; no le demostrés miedo; no le digamos nada; hagámosnos los majes, no transmitás desmotivación...”

Nos regalan y nos regalamos máscaras, que decoramos y perfeccionamos a lo largo de la vida, buscando filtrar pensamientos y sentimientos que están por dentro.

Las investigaciones en neurociencia demuestran cada vez más claramente que el cerebro capta automáticamente señales de estrés, emociones e intenciones de otros o del ambiente, más allá de nuestras palabras o nuestros gestos ensayados.

¿No les ha pasado que alguien dice “todo está bien, no te preocupés”, pero nos genera una extraña sensación contraria?

Los investigadores Flin y Marteau, en 1997 y 2012, respectivamente, lograron demostrar esta habilidad del cerebro de captar las emociones de otros, y generar reacciones físicas frente a ellos mucho antes de que se generen pensamientos conscientes al respecto.

Marteau logró demostrar que al cerebro le toma ocho milisegundos detectar el disgusto, desaprobación o preocupación de otra persona, y enfocar inconscientemente toda la atención y el cuerpo hacia la autodefensa… y hasta 40 milisegundos después, identificarlo conscientemente.

Si la intención de disimular es proteger los sentimientos de otros para no decirles lo que pensamos y sentimos, en realidad estamos gritándolo con nuestro cuerpo, a veces sin darnos cuenta.

Una habilidad más valiosa sería aprender y enseñar a nuestros hijos a identificar lo que pensamos y sentimos, a reconocerlo, a entender lo que hay detrás: temor, juicio, necesidad, cansancio, ¡en fin!

A buscar una perspectiva constructiva para verlo, vivirlo y expresarlo, para nosotros mismos y para otros. ¡Probablemente nos tome la misma cantidad de energía, y resulte mucho más eficaz que depender de máscaras que no sirven!

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