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Estudio de la Universidad de Colorado

Ejercicio a edad temprana mejora las conexiones cerebrales

Actualizado el 30 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Actividad física también fortalece sistemas digestivo e inmunitario

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Ejercicio a edad temprana mejora las conexiones cerebrales

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En los niños, los juegos que requieren actividad, como el quedó, el escondido o algo que implique brincar o correr ya pueden llenar las necesidades de actividad física. | ARCHIVO

Las bondades de la actividad física ya han sido divulgadas por numerosos estudios científicos, pero pocos análisis han explorado sus ventajas a edades muy tempranas.

Esta semana, investigadores de la Universidad de Colorado señalaron que el ejercicio en edades tempranas (antes de los cinco años) y en la segunda infancia (entre los cinco y los 10 años) fortalece las conexiones cerebrales, lo que ayuda a una mejor memoria y desarrollo de actividades cotidianas.

Además, este hábito constante mejora los sistemas digestivo e inmunitario.

El reporte, publicado en la revista Immunology and Cell Biology , señaló que la actividad física ayuda en todos los niveles.

Uno de los aspectos novedosos de este estudio es que la actividad física a edad temprana puede alterar, para bien, toda la comunidad de microorganismos en nuestro cuerpo y esto mejoraría la salud del cerebro y del cuerpo.

“El ejercicio afecta muchos aspectos de la salud, tanto metabólicos como mentales, y la ciencia ahora comienza a ver cómo afecta también a los microorganismos que llevamos dentro”, explico, en un comunicado de prensa, Monika Fleshner, autora principal del estudio.

La explicación. ¿Cómo el ejercicio va a afectar la comunidad de microorganismos y cómo esta colonia de seres vivos va a mejorar las conexiones cerebrales?

Según los autores, los microorganismos comienzan a vivir dentro del cuerpo humano tan pronto como nacemos y son vitales para muchas funciones básicas. Estos microorganismos pueden ser los responsables de unos cinco millones de genes de una persona (menos del 2%, pero igual es determinante), por lo que su influencia sí debe tomarse en cuenta.

Esta comunidad de microorganismos puede cambiar debido a factores como la dieta y los patrones de sueño, pero ahora la actividad física entra en la ecuación y, entre más temprano comience esta, mejor.

Sin embargo, los autores son cautos al expresar que personas especialistas en desarrollo infantil deben vigilar el nivel de actividad física que realizan los menores, para así evitar lesiones y accidentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños menores de cinco años ejecuten toda actividad física posible en sus momentos de juego. Ya, a partir de los seis años, pueden realizar una hora diaria de ejercicio, en donde la mayoría debe ser de tipo aeróbica: caminar, trotar o andar en bicicleta.

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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