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Ejercicio: otra ‘medicina’ que no debe autorrecetarse

Actualizado el 18 de octubre de 2014 a las 12:00 am

Ejercitarse físicamente es una de las mejores cosas que usted puede hacer por su salud, pero tenga cuidado de no tomar decisiones por su cuenta

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Las personas que realizan actividad física constante sin apoyo profesional o que están más allá de sus límites, se exponen a lesiones que pueden ir desde un simple dolor hasta fracturas. Luis Navarro. | CORTESÍA DE GIMNASIO MULTISPA TIBÁS

En su última consulta, el médico fue enfático con usted: tiene que hacer ejercicio para evitar enfermarse más y terminar con un infarto en unos años.

Usted ya es hipertenso o diabético y nunca ha hecho ejercicios.

Le pregunta al médico qué tiene que hacer y este le dice que salga a caminar o trotar en los alrededores de su casa.

Sin embargo, este médico no tiene el conocimiento específico para recetarle ejercicio de la misma forma en que le receta una pastilla contra la presión alta.

Usted tampoco sabe cómo recetarse ese ejercicio, pero igual se compra unas tenis y decide que en lugar de caminar va a trotar o correr para reponer todos esos años perdidos por el sedentarismo.

Entonces comienza a correr sin saber la velocidad necesaria, o si lo está haciendo bien. En medio de la preocupación, usted olvidó aquella vieja lesión en la rodilla.

Semanas después, es posible que su corazón agradezca el ejercicio, pero no así sus rodillas, tobillo y espalda, que ya muestran lesiones. También se siente más cansado de la cuenta y su humor está cada día peor.

¿Qué sucedió? Si se ve el ejercicio como medicina, la automedicación puede ser tan dañina como autorrecetarse pastillas y jarabes, y un médico tampoco es el profesional indicado pues no tiene el conocimiento necesario para recomendar los mejores ejercicios según la condición específica de la persona.

Allí surgen los “prescriptores” o “promotores” de ejercicio, profesionales en “recetar” la mejor rutina para cada persona, según sus necesidades de salud.

A diferencia de lo que se ve en un gimnasio, estas personas van más orientadas a quienes ya tienen algún problema de salud, pero también trabajan con gente sana.

Personas con hipertensión, diabetes, sobrevivientes de infarto, lesionados tras un accidente, con algún tipo de prótesis o con males como párkinson, son quienes más acuden a este tipo de citas.

Estos lugares también son más pequeños y trabajan con citas, para que especialista y cliente se acompañen lo más posible.

“El primer paso es hacer una entrevista con la persona, para saber la historia médica, sus datos personales y ver cuáles son sus necesidades”, indicó Karla Solís, promotora de ejercicios.

“No solo es pesar a la persona, también ver su cantidad de grasa y masa libre de grasa, ser delgado no quiere decir ser saludable. También se mide el consumo de oxígeno, la fuerza muscular y la resistencia muscular”, agregó esta promotora de salud y máster en Salud y Movimiento Humano.

La especialista asegura también que, cada cuatro o seis semanas, se deben hacer revisiones para ver cómo está la persona y cómo se puede evolucionar en el programa.

“No es cierto que tengan que salir con dolor para que una rutina esté bien hecha. Si usted sale arratonado, se cansa o tiene mucho dolor, yo no le prescribí bien el ejercicio”, aseguró Solís.

Otros problemas. Los problemas al realizar ejercicios no solo se ven en personas anteriormente sedentarias, a quienes de un pronto a otro se les pide hacer actividad física.

Las personas que realizan actividad física constante sin apoyo profesional o que están más allá de sus límites, se exponen a lesiones que pueden ir desde un simple dolor hasta fracturas.

Quienes, por ejemplo, participan en carreras los fines de semana, también pueden exponer su salud y lesionarse si no se cuidan.

“Algunos corren por moda, y no todos se orientan como debería”, dijo el ortopedista Fabricio Picado.

“Si usted quiere comenzar a ir a carreras con frecuencia, lo más importante es buscar un entrenador que le haga un programa progresivo, le recomiende calzado, alimentarse bien y fortalecer los músculos con pesas, para que den mayor soporte a los huesos y articulaciones”, añadió.

Su colega Mauro Núñez, presidente de la Asociación de Ortopedia y Traumatología de Costa Rica, es de la misma opinión.

“Las articulaciones tienen un tejido especial, pero no es infinito, se puede degenerar. Hay que tener cuidado si hacemos muchísimo ejercicio o si lo hacemos y sentimos dolor”, concluyó.

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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