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Caminar después de comer mejora el ánimo

Actualizado el 18 de abril de 2015 a las 12:00 am

Práctica activa la circulación venosa de las piernas, lo que genera más retorno sanguíneo al corazón

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Caminar recarga energías después de un trabajo mental absorbente, lo que ayuda a lidiar con el estrés. | SHUTTERSTOCK

Santiago, Chile. El Mercurio/GDA

Para mejorar el ánimo y la salud, hay que caminar después de comer.

Así lo comprobó la mitad de un grupo de 75 trabajadores de la Universidad de Birmingham. Tres veces por semana, estas personas tomaron media hora de su tiempo de almuerzo para caminar después de comer.

El estudio, publicado en la revista Scandinavian Journal of Medicine y Science in Sports , reveló que al cabo de 10 semanas –durante las cuales registraban en una aplicación de su celular cómo se sentían en la mañana y la tarde de la caminata–, los trabajadores reportaron sentirse más relajados, menos estresados y más entusiastas que el grupo que no caminó.

Asimismo, sentían que su ánimo mejoraba durante la tarde en comparación con su estado durante la mañana.

Según sus autores, las razones son variadas: al caminar se recargan energías después de un trabajo mental demandante, lo que ayuda a lidiar con el estrés.

“Si, además, se aprovecha el paseo para socializar, mejora el ánimo”, dice Cecilie Thøgersen-Ntoumani, psicóloga que encabezó la investigación.

El doctor Mario Muñoz, jefe del Departamento de Medicina del Deporte del Hospital del Trabajador AChS, agrega: “Los beneficios de una caminata después de comer son comparables con los del entrenamiento aeróbico: baja el colesterol, produce vasodilatación, reduce los niveles de presión arterial y hay menor gasto cardíaco que cuando no se hace ningún entrenamiento”.

Menos caídas. Una caminata enérgica de media hora inmediatamente después de almorzar o comer le permitió a Yasuyo Hijikata, investigadora de la Universidad Médica de Kansái, bajar tres kilos en un mes, según publicó en el 2011 en el International Journal of General Medicine .

Varios estudios han demostrado que caminar después de comer también reduce el riesgo de padecer diabetes 2.

“El ejercicio aeróbico mejora la sensibilidad de la insulina y, por lo tanto, la resistencia a esta, y hace que el músculo consuma glucosa y libere mediadores químicos que mejoran la prevención de la diabetes 2”, explica el doctor Felipe Pollak, profesor asistente del Departamento de Nutrición y Metabolismo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

“Lo ideal es una caminata diaria de 30 minutos a paso ligero y sin pausas”, sugiere Pollak, aunque, a su juicio, no importa a qué hora se haga.

En el caso de los adultos mayores, sin embargo, un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad George Washington mostró que tres caminatas diarias de 15 minutos después del desayuno, almuerzo y cena, eran tan eficaces como una caminata de 45 minutos para controlar la glucemia y reducir el riesgo de diabetes.

Este ejercicio, igualmente, reducirá su riesgo de caídas, según investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia), que detectaron su eficacia incluso en desplazamientos cortos (30 metros) con descansos de hasta media hora. “Al ejercitar los músculos, se activa la circulación venosa de las piernas, lo que genera un mayor retorno sanguíneo al corazón”, explicó la doctora Renuka Visvanathan.

Esto, agrega la especialista, reduce la hipotensión posprandial, una baja de presión que suele ocurrir en las dos horas posteriores a una comida y que, en los adultos mayores, puede causar mareos o fatiga, volviéndolos más proclives a una caída.

¿Un café? Caminar después de comer ha demostrado ser más eficaz que un licor digestivo o un café. Investigadores del Hospital Universitario de Heidelberg (Alemania) lo comprobaron al analizar el tiempo de evacuación gástrica de 10 hombres luego de comer un generoso plato de 800 gramos de ravioles con salsa boloñesa en nueve ocasiones.

Cada comida debía finalizar con 40 mililitros de algún licor digestivo de hierbas o frutas, un café expreso , agua o una caminata liviana. Se determinó que con todos los líquidos, el tiempo de digestión no tuvo mayor diferencia (alrededor de 123 minutos).

Sin embargo, realizar la caminata después de una comida aceleró el vaciado gástrico “en un significativo 14%”, dicen los autores (107 minutos).

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