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La dieta de los adultos mayores es todo un desafío

Actualizado el 12 de julio de 2014 a las 12:00 am

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La dieta de los adultos mayores es todo un desafío

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Con los años, muchos adultos mayores llegan a experimentar la llamada “anorexia fisiológica”: su apetito disminuye y las personas no sienten ganas de comer.

A veces, también tienen problemas de salud bucal, han perdido piezas dentales, producen menos saliva y les cuesta tragar. Y en otras ocasiones, están solos y la falta de compañía hace que no quieran cocinarse o sentarse a comer.

“Yo diría que lo más importante para la salud del adulto mayor es la alimentación”, afirmó la doctora Teddy Navarrete, médica internista del Instituto Nacional de Geriatría (Inger).

“Si come en forma balanceada, es probable que mantenga bien su musculatura, lo que evita el riesgo de caídas y fracturas, así como de quedar postrado”, agrega la especialista, quien da talleres sobre nutrición para el adulto +++m+ayor, dirigidos a los cuidadores.

No olvidar el agua. Los conocedores destacan la importancia de comer, a esta edad, legumbres, granos enteros, pescado y frutas, así como tomar mucha agua.

“Esto, porque los mayores poseen menos agua corporal y tienden a deshidratarse fácilmente”, explica la profesional.

Para el doctor Patricio Herrera, médico geriatra del Inger, la mala nutrición, junto a la falta de actividad física y la pérdida de masa muscular, son los pilares de la fragilidad que se produce en las edades avanzadas.

De allí la importancia de consultar con un especialista y “hacer un diagnóstico y un manejo precoz de estas condiciones”, explica Patricio Herrera.

A esta edad también es importante el consumo de fibra, con cerca de tres a cuatro porciones diarias de verduras y frutas.

“El problema es que comen poca fibra y por eso sufren de estreñimiento”, dijo Navarrete.

Asimismo, a los mayores los afecta el hecho de que tienen menos ingresos económicos, razón por la que dejan de lado alimentos como la carne y se inclinan más por el pan y los macarrones, lo cual afecta su estado nutricional.

Esto es relevante, ya que se dañan sus defensas y se hacen más propensos a las infecciones.

A veces, dejan de tomar leche o lácteos, lo que favorece la osteoporosis y las fracturas.

Por último, es habitual que los mayores consuman varios medicamentos a la vez, lo que puede reducir la absorción de nutrientes; esta situación se puede compensar con algunos suplementos de vitaminas y minerales.

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